Los herederos que se resistieron a pilotar el imperio Pronovias

El empresario ha vendido al fondo de inversión británico BC Partners la célebre firma de moda nupcial. He aquí las claves de la operación

MADRIDActualizado:

Corría el año 1964 cuando Alberto Palatchi Ribera (67 años) tomó el testigo de su progenitor, Alberto Palatchi Bienveniste, un turco exiliado durante la primera Guerra Mundial y afincado en Barcelona, donde vendía telas a la alta sociedad catalana a través de la tienda La Suiza. En la primera fila de la segunda generación de la saga, Alberto Palatchi II quiso que el negocio familiar prosperara mucho más y, con ese objetivo, fundó Pronovias. Con el tiempo, esta firma se convertiría en la joya de la corona de su imperio empresarial. Para confirmar este hecho, basta con echar un vistazo a sus cifras. Ahora, este gigante de moda nupcial española (según los datos de 2015, el último ejercicio disponible), tiene presencia en 90 países, se distribuye en 3.800 puntos de venta independientes, cuenta con una facturación de 101 millones de euros y unos beneficios netos de 22 millones al año.

Si han pasado más de cinco décadas desde que Palatchi fundara Pronovias -una empresa que le ha situado en el puesto 60 de la lista «Forbes» en España, con una fortuna valorada en 750 millones de euros-, tan solo han transcurrido cinco días desde que se anunciara la decisión del empresario de vender el 100 por cien de la compañía a la firma británica de capital riesgo BC Partners, cuya cara visible es Jean-Baptiste Wautier. Al parecer, la operación se llevará a cabo en dos fases y en la segunda se incluirá la recompra de un 10 por cien por parte de Palatchi. Aunque ninguna de las partes ha querido dar detalles sobre las cifras finales de la operación, expertos en este sector apuntan que el precio de venta final se habría quedado en 350 millones de euros, pese a que Palatchi pedía en un primer momento 550 millones.

Desde que se conociera esta operación empresarial, son muchos los que han comentado la posibilidad de que los hijos de Palatchi no quisieran continuar con el legado de su padre. «Lo de que no tiene herederos son suposiciones que han acabado llegando a los medios», cuenta una persona muy cercana al empresario. Gabriela (27), la primogénita, parecía que se encargaría de coger las riendas del imperio nupcial, pero se casó con Ediz Elhadef, heredero de los centros comerciales Vakko y se instaló con él en Turquía. Alberto (25) combina su trabajo en un fondo de gestión de patrimonio, perteneciente a su padre, con sus funciones en el seno del PP de Cataluña. Y Marta (23) trabaja en el departamento de márketing del Grupo Puig. «Ninguno de los hijos ha dirigido su rumbo hacia Pronovias. Los tres han elegido un camino que no pasa por dirigir el imperio que levantó su padre. Alberto, a punto de cumplir los 70 años, tenía que ir pensando en su sucesión y los hijos son muy jóvenes como para hacerse cargo de un gigante como Pronovias», detalla a ABC la misma fuente. Y añade: «Toda la familia está feliz con esta operación porque se asegura un futuro brillante para la compañía».

En buenas manos

En marzo de 2016, Palatchi se planteó cómo daría continuidad de la empresa. «Fue entonces cuando se empezó a buscar un inversor con el que Pronovias siguiera creciendo y cumpliendo los objetivos de su fundador». Aunque en un primer momento se pensó en JP Morgan, lo cierto es que el fondo de Jean-Baptiste Wautier está especializado en la sucesión de empresas familiares, por lo que Palatchi puede tener la tranquilidad de dejar la firma en buenas manos y asegurar una expansión que él mismo quería para Pronovias. De hecho, el fondo ya ha trasladado a todos los trabajadores que tiene la intención de «continuar con la estrategia de la compañía» e impulsar su desarrollo en EE.UU. Asimismo, mantendrá su sede de 55.000 metros cuadrados en Barcelona.

Unión de dos imperios

Susana Gallardo, la mujer de Palatchi durante 30 años y madre de sus tres hijos hasta diciembre de 2016, también desempeñaba cargos de responsabilidad en Pronovias. Por eso, aunque desde que se conociera la ruptura se dejó claro que no afectaría al buen funcionamiento de la empresa, lo cierto es que se especuló con que era uno de los factores que habría precipitado la venta. «La separación tampoco guarda ninguna relación con esta operación. En la primavera de 2016, cuando se empezó a estudiar la sucesión de Palatchi, nada apuntaba a que su matrimonio fuera a terminar», explican a ABC fuentes cercanas a la familia. Siempre se ha dicho que Gallardo «es infinitamente más rica que su marido». De hecho, su familia es propietaria de la farmacéutica Almirall, valorada en 1.800 millones. Desde hace algunos meses, el empresario mantiene una relación con Mónica Gómez-Cuétara, descendiente del cofundador de las famosas galletas.

Aunque Palatchi pase a un segundo plano en Pronovias, seguirá siendo el rostro al que asociar Pronovias. Además, seguirá conservando un 10 por ciento de la empresa y quién sabe qué le deparará el futuro.