Hugh Grant
Hugh Grant - GTRES

El actor Hugh Grant será compensado por el hackeo de su móvil durante años

Según divulgan los medios británicos, se cree que el acuerdo entre las partes «supera los 100.000 euros, una cantidad que donará al grupo de activistas Hacked Off

Corresponsal en LondresActualizado:

El actor británico Hugh Grant ganó de nuevo otra batalla contra el periodismo sensacionalista británico. El protagonista de Notting Hill será compensado por el grupo Mirror Group Newspapers, propietario entre otros del diario inglés Daily Mirror, con una suma no desvelada de dinero por haberle hackeado el móvil ilegalmente en la década de los 2000.

No es la primera vez que este consorcio paga daños a las víctimas de sus pinchazos telefónicos, pero esta vez como parte del acuerdo, Grant también consiguió la admisión de las acciones.

Las figuras más importantes de los periódicos de este grupo editorial «condonaron, alentaron o hicieron la vista gorda a una década de piratería telefónica generalizada e intromisión ilegal de sus periodistas» asegura la sentencia. La compañía también buscó «ocultárselo a sus muchas víctimas y admitió que la intrusión en la vida de las personas podría haberse evitado».

La cantidad asumida por la empresa no ha sido desvelada, aunque varios medios británicos aseguran que estaría por encima de las 100.000 libras (113.000 euros). Cantidad que Grant donará al grupo de activistas Hacked Off, al que apoya públicamente y que es promotor de una campaña contra las interceptaciones ilegales.

Tras asistir a la vista en el Tribunal Superior el mismo declaró a las puertas de este organismo que el caso no es solamente sobre él y que esta admisión pública viene después de que recurriese a la justicia «decidido a descubrir la verdad sobre la naturaleza del engaño a alto nivel en el que incurrió el Grupo Mirror». Algo que ha quedado claro, según él «las interceptaciones telefónicas y otras prácticas ilegales para recabar información se cometían a escala industrial en sus periódicos».

Como parte del acuerdo, este consorcio admitió: «que varios de sus empleados, incluidos ejecutivos, editores y periodistas, toleraron, alentaron o hicieron la vista gorda ante la cultura generalizada de actividades ilegales de recopilación de información durante muchos años».

El caso de las escuchas ilegales

Grant fue uno de los afectados por el gran escándalo de escuchas ilegales vivido en Reino Unido en la década de los 2000 y que terminó en el año 2011 con el cierre del periódico dominical más vendido en Gran Bretaña, el sensacionalista The News of the World que pertenecía al multimillonario Rupert Murdoch. En él, varios grupos de prensa sensacionalista pincharon cientos de teléfonos de famosos, artistas e incluso miembros de la casa Real británica.

El caso más conocido fue el del diario de Murdoch, por aquel entonces la edición dominical del periódico más vendido a día de hoy en Reino Unido, el The Sun. El escándalo salto a la luz pública a finales de 2005 tras una información, en teoría secreta sobre el príncipe Guillermo y una lesión en su rodilla. Esa fue la primera indicación de que este medio llevaba a cabo prácticas dudosas y que acabó con varios redactores condenados a penas de prisión y con el director del diario, Andy Coulson( más tarde jefe de prensa del entonces líder delos conservadores David Cameron) obligado a dimitir. La bola se fue haciendo más grande y entre los espiados figuraron el propio Grant, la actriz Gwyneth Paltrow, el ex futbolista Paul Gascoigne, Boris Johnson o el cantante George Michael.

En medio de juicios y acusaciones el periódico se vio obligado a cerrar cuando se conoció que entre las personas espiadas estaba Milly Dowler, una estudiante de 13 años que había sido secuestrada en marzo de 2002 y que en realidad había sido asesinada cuando el diario espiaba el buzón de voz de su teléfono móvil. El periódico llegó incluso a eliminar algunos mensajes cuando el buzón estaba lleno para permitir la entrada de nuevos mensajes, lo que hizo creer a la familia que Milly estaba aún viva y pudo destruir pruebas quizás vitales para los investigadores.