DIARIO MONTAÑÉS

Esther Doña: «Aún no me acostumbro a ser marquesa»

La primera aparición mediática de la nueva marquesa de Griñón tuvo como escenario la ciudad de Santander

MADRIDActualizado:

La primera aparición mediática de la nueva marquesa de Griñón tuvo como escenario la ciudad de Santander y, en concreto, la nueva boutique de Rosa Clará, que es quien firmó los dos vestidos que lució el pasado 22 de septiembre en su fiesta nupcial. Vestida de azul por Clará y con joyas de Suárez, Esther Doña (41 años) estaba nerviosa y eso que llevaba en la capital cántabra desde la víspera. Alojada en el Hotel Real junto a su marido Carlos Falcó (80), fue ganando confianza a medida que pasaban las preguntas y sabía salir airosa de cada una de las cuestiones.

La sorpresa de su boda secreta el pasado julio, tras un año como pareja de hecho del marqués, fue algo que «teníamos pensado desde hacía tiempo, pero es verdad que Carlos me sorprendió cuando me dijo que nos casábamos. Decidimos que ese día fuera nuestro, solo para los dos y que después ya lo celebraríamos con una fiesta junto a nuestros amigos», contó Doña. Y añadió: «Precisamente la ausencia de los tres hijos mayores no tuvo nada que ver con nuestra boda secreta. No sé los motivos por los que no han venido, pero te aseguro que cuando Tamara viene a casa estamos todos fenomenal. De todas formas, muchos otros no pudieron acompañarnos y haremos más cenas para festejarlo».

Con un parecido espectacular a Carla Bruni, a Esther le halagan este tipo de comparaciones, ya que «es una belleza de mujer y sobre todo a quien le gusta es a mi marido Carlos». El suyo ha sido un matrimonio que ha roto moldes pero que defiende a capa y espada: «Estamos muy enamorados y somos increíblemente felices». En cuanto a su nuevo título como marquesa consorte, Doña le resta importancia. «Yo soy Esther Doña y me he casado con Carlos Falcó. No me acostumbro a lo de marquesa», dice con la misma tranquilidad con la que confiesa que no suele acompañar a su marido cuando recorre los viñedos «porque él madruga y yo prefiero seguir durmiendo. Luego nos vemos en el desayuno».

Esther recuerda perfectamente cómo fue su luna de miel tras su boda íntima. «A las 12 nos casamos, a las 12.15 tomamos un aperitivo y luego nos fuimos en AVE a El Puerto de Santa Maria para cenar en el restaurante Aponiente. Luego viajamos a Tánger y estuvimos en la suite real del hotel Minzah y fue fantástico».

A sus 41 años y a pesar de que se lleva cuatro décadas con su marido a quien define como una persona «tremendamente positiva y vitalista» se sorprende cuando le preguntan si han pensado en adoptar un hijo. «Yo puedo tener hijos pero es algo que no nos hemos planteado», aclara. Junto a Esther pero en un segundo plano Falcó estuvo también con Rosa Clará quien llegó desde Barcelona. La empresaria comentó que en Cataluña «la situación es triste y difícil. Mi empresa es internacional y hace muchos años me recomendaron que no hablara de política».