Los Reyes Balduino y Fabiola de los Belgas con la Familia Real española, en Marivent en el verano de 1986
Los Reyes Balduino y Fabiola de los Belgas con la Familia Real española, en Marivent en el verano de 1986 - EFE

España-Bélgica una relación real por encima de los conflictos

La presencia de Puigdemont en Bruselas no afecta en ningún sentido a los Monarcas

MadridActualizado:

El Rey de España no comparte lazos de sangre con el Rey de los Belgas, aunque la relación entre las dos Familias Reales empezó a tejerse en el siglo XIX y, en cierta forma, se tratan como si fueran parientes. De hecho, ambos se conocen desde niños y han mantenido una relación especial. Aunque el Príncipe de Asturias era casi ocho años menor que el Duque de Brabante, los dos compartían el mismo destino: estaban llamados a ocupar el Trono de dos países democráticos, plurales y diversos en los que debían ejercer como elementos de cohesión.

Primero como Herederos y después como Reyes, los dos «Felipes» se han ido encontrando a lo largo de su vida, ya fuera en los viajes privados y oficiales que cada uno ha realizado al país del otro, como en las bodas, las reuniones y los funerales reales que han tenido lugar en las últimas décadas.

El Príncipe de Asturias acudió en 1999 a la boda de Felipe con Matilde y, cinco años después, fueron los Herederos de los Belgas quienes asistieron en Madrid al enlace de Don Felipe y Doña Letizia. Además de celebraciones familiares, los dos Reyes han compartido también momentos dolorosos para sus respectivos países. De hecho, el entonces Príncipe Felipe de Bélgica viajó a Madrid para asistir al funeral por las víctimas del 11-M, y Felipe VI llamó por teléfono a su homólogo belga para transmitirle su pésame tras los atentados perpetrados en Bélgica en marzo de 2016.

Felipe y Matilde en la India

Al poco tiempo de ser proclamados Reyes -el belga en 2013 y el español en 2014-, los dos Monarcas se hicieron visitas mutuas en las que quedó patente la vieja relación que mantenían. Al tratarse de dos Reyes que reinan, pero no gobiernan, su relación está por encima de conflictos políticos o diplomáticos y completamente al margen de procesos judiciales, como el que afecta estos días al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que ha escogido precisamente el Reino de Bélgica para fugarse de la Justicia española, por lo que pesa sobre él una orden de detención. Aunque pocos Reyes puedan conocer mejor que Felipe de los Belgas el desafío separatista catalán y la respuesta del Rey español, su papel de Monarca constitucional le sitúa al margen de este asunto. Es más, los Reyes de los Belgas ni siquiera han estado en su país esta semana, ya que el pasado domingo emprendieron una visita de Estado a la India que concluyeron ayer.

La relación entre las Familias Reales española y belga se remonta a muchas generaciones atrás. De hecho, Leopoldo II de los Belgas apadrinó en 1866 al hijo menor de Isabel II, Francisco de Asís Leopoldo de Borbón, que murió a los veinte días de nacer. El tatarabuelo de Don Felipe, Alfonso XII, realizó en 1883 una visita oficial a Bélgica, y el Príncipe Alberto de Bélgica viajó en 1906 a Madrid para acudir a la boda de Alfonso XIII con la Reina Victoria Eugenia.

Ya en el siglo XX las dos Familias Reales estuvieron a punto de emparentar. Todos veían con buenos ojos que el Rey Balduino de los Belgas contrajera matrimonio con la Infanta Doña Pilar, pero al final fue otra española, Fabiola de Mora y Aragón, la que se convirtió en 1960 en Reina Consorte. Años después, en 1995, corrió el rumor de que se predispuso al entonces Príncipe Felipe de los Belgas para que cortejara a la Infanta Doña Cristina, pero la hermana de Don Felipe habría renunciado a ser Reina de los Belgas.