RON GALELLA

Dylan Farrow renueva las acusaciones contra Woody Allen en plena marea «YoTambién»

El cineasta vuelve a negar los abusos sexuales, pero crece el número de actores que le dan la espalda

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

En 1993, Woody Allen copó los titulares de los periódicos estadounidenses como acusado de abusar sexualmente de Dylan Farrow, una de las hijas que había adoptado con su entonces pareja, la actriz Mia Farrow. En 2014, Dylan Farrow detalló por primera vez de forma pública el episodio en una carta a «The New York Times». «¿Cuál es su película favorita de Woody Allen? Antes de que conteste, hay algo que debe saber», arrancaba su misiva a los lectores y pasaba a explicar que a los siete años el cineasta le subió al altillo de su casa en Connecticut, le ordenó que se tumbara boca abajo y que jugara con un tren en miniatura y abusó de ella mientras le susurraba al oído «que era una buena chica». La justicia nunca halló pruebas del abuso, Allen lo negó todo y siguió con sus películas, a su ritmo habitual, una por año. Desde la acusación pública de Dylan Farrow, ha firmado «Café Society» y «Wonder Wheel», y este año estrenará «A Rainy Day in New York», además de haberse embarcado en una miniserie producida por Amazon. La acusación no le había hecho perder el lustre de director de culto… hasta ahora. La marea del movimiento «YoTambién», desatada tras las revelaciones sobre el superproductor Harvey Weinstein el pasado otoño, ha cambiado la percepción y la tolerancia sobre las acusaciones de abusos sexuales.

En la creciente temperatura que ha alcanzado la denuncia de los abusos sexuales en la opinión pública, Dylan Farrow ha renovado sus acusaciones contra Allen. Su impacto podría ser distinto de las anteriores ocasiones. Lo hizo en la primera entrevista que concede, emitida ayer por la mañana en la CBS. Farrow insistió en sus acusaciones, detalló que le tocó su vagina en aquel episodio y se echó a llorar cuando le pusieron fragmentos de una declaración de su padre en la que lo niega todo. «Miente, ha mentido tanto tiempo», dijo sin poder contener las lágrimas.

Desde el martes, la cadena de televisión había anunciado la emisión de la entrevista y Allen tenía preparado un comunicado de respuesta, en el que resumía las mismas explicaciones que dio en 2014 tras la carta de Farrow. «Cuando esta acusación se formuló hace más de 25 años, fue investigada a fondo por la Clínica de Abuso Sexual a Menores del Hospital de Yale-New Haven y por el servicio de atención al menor del estado de Nueva York», aseguró el director, y ambos concluyeron «que no hubo abusos. En su lugar encontraron a una niña vulnerable que había sido predispuesta para contar esa historia». Los argumentos de Allen siempre han ido en esa dirección: Mia Farrow instruyó a su hija para que le acusara de abusos al cineasta. En aquel momento, vivían una ruptura crispada después de que Allen empezara una relación con la que era hija adoptiva de Farrow, Soon Yi-Previn (con la que se casó en 1997 y es hoy su mujer).

Allen recrimina que «la familia Farrow usa cínicamente la oportunidad que le da el movimiento ‘Time’s Up’ para repetir una acusación desacreditada» e insistió en su falsedad.

Sin embargo, el movimiento al que se refiere el director, emprendido por pesos pesados femeninos de Hollywood para acabar los abusos y la discriminación contra las mujeres, podría cambiar el curso de esta historia y dar un golpe de gracia a su carrera. Farrow había criticado durante semanas en las redes sociales que «YoTambién» y «Time’s Up» no habían impactado en Allen y que los actores que trabajan con él son «cómplices» de sus abusos. Desde entonces, varios actores de sus películas han mostrado distanciamiento con el cineasta o han prometido no volver a aparecer en sus películas. Son, entre otros, Natalie Portman, Mira Sorvino, Ellen Page o David Krumholtz. Timothee Chalamet, estrella ascendente desde su participación en «Call Me By Your Name», dijo que entregaría a organizaciones benéficas su sueldo en «A Rainy Day in New York». Los actores se pegaban por trabajar con Allen. Ahora al director neoyorquino puede que le cueste encontrarlos.