Vídeo: Así aconseja Rosa López a los jóvenes que quieren triunfar - JAIME GARCÍA

La dura realidad de Rosa López

Aunque ahora está en otro momento, la artista no oculta lo mal que lo ha pasado años atrás

MADRIDActualizado:

Cuando todavía era una desconocida en España, Rosa López (36 años) soñaba con abrir su propio asador de pollos en una pequeña localidad de Granada, pero la vida le brindó la oportunidad de participar en la primera edición de «Operación Triunfo» que, por aquel entonces, no se vislumbraba la repercusión que alcanzaría. Con apenas 20 primaveras, la artista, que siempre estuvo bajo el paraguas de sus padres y que ni siquiera había besado en la boca a un hombre, tuvo que enfrentarse a un cambio de vida de 180 grados al convertirse en la firme vencedora del espacio de TVE, por delante de David Bisbal y David Bustamante.

Poco queda ya de esa niña que vagaba cabizbaja por los pasillos de la academia en los que perfeccionó la «voz de España» y que solo se desprendía de su timidez cuando pisaba los escenarios. El éxito al que tuvo que hacer frente y la maduración propia del paso de los años han hecho de la granadina una mujer sin miedo a nada. Así lo refleja su nuevo single, «Al final pienso en mí», en el que se despoja de sus complejos e inseguridades para dejar paso a una nueva Rosa. «Nace de la necesidad de querer estar bien conmigo misma y de olvidarme de sufrir por tonterías. No me voy a crear más sufrimiento del necesario y gratuito», cuenta durante una entrevista con ABC.

Meterse en la piel de Rosa de España –con la fama y presión que eso conlleva– no fue fácil para ella. Y menos si a nivel personal no estaba bien. Lleva años combatiendo contra sí misma y sus complejos. «Todas aquellas carencias que tenía (me refiero a mi interior emocional, psicológico, mental y a mi físico) eran una traducción de todo lo que me pasaba por dentro. Los cambios tienen que ser de dentro hacia fuera». Su carrera artística ha tenido muchos altibajos, en parte por su carácter: «La presión que he tenido en mi trabajo y mi vida me la he creado yo con mis inseguridades del pasado».

Rosa fue víctima de su cuerpo durante años hasta que se refugió en el deporte y se puso en manos de profesionales, además de cobijarse en la lectura que, como asegura, transformó su vida. Un cambio interior y exterior que tampoco hubiera sido posible sin una buena dieta. Se ha convertido en vegetariana y solo come huevos y queso, aunque no le gusta etiquetarse, por si algún día decide volver a probar la carne. «Lo hago por salud y la crueldad animal, pero la mejor dieta es darse amor», reconoce.

A esa metamorfosis personal ayudaron las declaraciones que hizo recientemente en el programa de Bertín Osborne, «Mi casa es la tuya», en el que se desprendió de una losa que había cargado durante mucho tiempo. Hizo referencia al fatídico año en el que fue operada de las cuerdas vocales, tras quedarse sin voz. Sucedió después de que un médico le pinchase una inyección, algo que cree que tuvo que ver, aunque «es algo que ya pasó». «Me quedé tranquila al decirlo. Nunca sabré quién fue, pero gracias a eso soy la mujer que soy. Todas las experiencias suman».

Pérdida de identidad

Por esta crisis se planteó abandonar la música y montar su propia empresa online de alimentación, idea que se quitó de la cabeza cuando le propusieron nuevos desafíos profesionales. El reencuentro de «OT», un nuevo disco y su propio reality, «Soy Rosa» (Grupo Secuoya), le abrieron nuevas vías, aunque el verdadero reto está por llegar. «Será el día que sea madre, pero por ahora no me lo pide el cuerpo». Quizá lo haga cuando encuentre al hombre de su vida, algo en lo que no ha tenido mucha suerte. «No me pasa nada con ellos, lo que le pasa a todas las mujeres: solteras, casadas, viudas... No son buenos tiempos para enamorarse y que seas correspondido. Soy muy exigente, es cierto», zanja la artista sin perder la esperanza de que un día llegue esa persona a su vida. Tiene 36 años y mucho camino por recorrer, dentro y fuera de la música.