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Doña Sofía hace sus compras navideñas en el Rastrillo Nuevo Futuro

La Reina tomó café con la Infanta Doña Pilar y después adquirió libros, bisutería y un belén

Doña Sofía hace sus compras navideñas en el Rastrillo Nuevo Futuro
ANA ASENSIO Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

El Rastrillo vivió ayer su día más grande con la esperada visita que Doña Sofía realizó al pabellón de Cristal de la Casa de Campo. Vestida con un pantalón negro y chaqueta jaspeada en gris, la Reina fue recibida a su llegada por su cuñada, la Infanta Doña Pilar, presidenta de honor de Nuevo Futuro, y por Pina Sánchez Errázuriz, presidenta nacional de la asociación.

Tras el saludo protocolario, Doña Sofía inició su recorrido tomándose un café con leche sentada junto a Doña Pilar en la barra del bar Puerta del Sol. Con total naturalidad, a pesar de la cantidad de curiosos que les rodeaban para inmortalizar con sus móviles el momento, la Reina departió con las voluntarias del establecimiento mientras reconocía lo bueno que estaba el café. Al acabar, y como buena anfitriona, la hermana de Don Juan Carlos pagó religiosamente los cafés que acababan de tomar.

En el puesto de Los Famosos, Doña Sofía coincidió con Irene Villa, a la que saludó muy afectuosamente. Charlaron un buen rato y en el transcurso de la conversación, la Reina le comentó que «estaba muy guapa» y la felicitó por el nacimiento de su tercer hijo. «Carlos III. Una monarquía reformista», de Roberto Fernández, y «La ilusión perdida», sobre las segundas oportunidades en el amor, de Plácido Díez Gansert, fueron dos de los libros que la Reina adquirió en ese stand. Y es que como siempre que visita el Rastrillo, Doña Sofía aprovechó para comprar parte de los regalos de Navidad. Entre ellos varios colgantes, en sus respectivas bolsitas de regalo; un par de camisas; varias pulseras ajustables; un collar de plata con piedras preciosas; alfileres para pañuelos; y algún que otro adorno de navidad, como un belén en miniatura que adquirió en el puesto de Rusia. En el de Argentina, se dio un capricho y se llevó una caja de alfajores de dulce de leche, sus preferidos. Incluso compró un par de décimos de loteríade los dos números del Rastrillo. Lo que motivó que algunas personas que seguían a la comitiva decidieran comprarlos también «por si la Reina nos da suerte y nos toca».

Tras realizar sus compras, y con una paciencia infinita, Doña Sofía prosiguió su recorrido saludando a cuantas personas se le acercaban.

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