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Los diez días en los que la jet set se surte de arte antiguo

La Feria de Maastrich (Tefaf) cerró ayer sus puertas tras reunir a aristócratas, financieros y estrellas de la música

Imagen de una de las zonas de la feria de este año
Imagen de una de las zonas de la feria de este año - ABC
Patricia Espinosa de los Monteros - @abc_gente Maastrich - Actualizado: Guardado en: Estilo Gente

La vida en esta pequeña ciudad del sur de Holanda, pegada a la frontera con Bélgica, suele ser apacible y bastante asequible, salvo los diez días en los que, cada año y desde hace tres décadas, se celebra la Feria Internacional de Arte y Antigüedades de Maastricht (Tefaf). Ayer cerró sus puertas con notable éxito un evento que sitúa a la localidad en el epicentro de la jet set internacional, con sus inevitables «efectos secundarios»: los hoteles triplican sus precios, el aeropuerto se abre únicamente para el tránsito de vuelos privados y encontrar mesa en sus restaurantes (Maastrich presume de reunir el mayor número de estrellas Michelin de los Países Bajos) resulta misión imposible.

Entre el 9 y el 19 de marzo, por la capital de la provincia de Limburgo no sólo han transitado marchantes y galeristas, quienes han reunido 30.000 obras valoradas en 2.000 millones de euros; también, coleccionistas (según fuentes de la organización, hasta 75.000) y amantes del arte antiguo cuyo nombre es habitualmente impreso en el papel cuché. El Aga Khan, Marina Picasso, Bernard Arnault (presidente de LVMH), el presidente de la FIAT John Elkann y su esposa Lavinia Borromeo, los Pritzker (coleccionistas de Chicago), el rapero Kanye West, el vizconde Lindley, el asesor de Bruces Sprinsteen... Entre los españoles, Alicia Koplowitz, Jaime de Marichalar o Mayte Spinola. Visitantes de todo el mundo, con sus talonarios a punto de caramelo, inundaron los pasillos convertidos en una suerte de alfombras florales: unos dispuestos a comprar y otros, simplemente a informarse sobre obra antigua (aquí no se admite el regateo, por más que los precios en ocasiones superen las ocho cifras), al tiempo que disfrutaban de ostras y champán servidos por cortesía de la organización.

Tras las polémicas del pasado año en torno a la autoría de algunas obras que se presentaron, en esta edición de la feria de Maastrich un comité de expertos seleccionó a los 270 galeristas presentes, tras someterse a una rigurosa evaluación y desembolsar 50.000 euros a fondo perdido para los gastos de promoción, premios y representación de la feria. Ante la más mínima duda, se rechazan firmas por muy reconocidas que sean. Y hay lista de espera que puede durar varios años. Entre las galerías españolas que sí han estado presentes en Tefaf 2017 figuran Caylus, Deborah Elvira, López Aragón y Artur Ramón Art, y Coll y Cortés.

En busca de los jóvenes

Precisamente esta última se ha fusionado con la londinense Colnaghi. Jorge Coll y Nicolás Cortés se presentaron en Maastrich con la intención de «hacer sexy el arte clásico para conseguir que los jóvenes se acerquen al mercado y comiencen su colección de grandes maestros». Para ello, organizaron una gran fiesta el día de la inauguración en el Castillo de Neercanne, a pocos kilómetros de la ciudad (cuyo restaurante ostenta una estrella Michelin), con una impresionante puesta en escena de obras españolas. Allí estuvieron el Agha Khany miembros de casas reales europeas. «Hay muchos belgas y franceses, pero también numerosos coleccionistas americanos interesados en el arte español. Nosotros queremos ponerlo de moda», dice Cortés a ABC.

Entre los objetos más codiciados de la feria encontramos un bodegón del pintor barroco Bartolomeo Cavarozzi (expuesto por Galería Colnaghi), la corona de 48 quilates perteneciente a la familia deDiana Spencer, un cuadro de Breughel vendido a Hitler en 1942 y una casa de muñecas con 200 miniaturas de plata del siglo XVII.

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