El cantante, durante una entrevista con ABC
El cantante, durante una entrevista con ABC - MAYA BANYA

Coti Sorokin: «Elaborar vino tan solo es es un gusto que me estoy dando»

El músico argentino se aventura en terrenos enológicos con Verso, caldo que acaba de presentar en España

MADRIDActualizado:

«Me pongo más nervioso cuando canto para unos pocos que en un escenario frente a miles de personas». Con esta confesión, Coti Sorokin explicaba en la madrileña localidad de Majadahonda cuáles han sido los motivos que le han llevado a dar un concierto ante un público reducido, después de tantos años. La ocasión especial que ameritó este encuentro ha sido la presentación de Verso, un vino en cuya creación ha colaborado. El lugar escogido por el creador de «Color Esperanza» para mostrar en tierras españolas el vino que ya fue presentado en su Argentina natal ha sido el restaurante Malaquita, cuyo propietario es su amigo y compatriota Augusto Fernández, centrocampista del Atlético de Madrid.

La «composición» de Verso -tal y como al cantante le gusta referirse a la elaboración de su vino- ha supuesto «una nueva aventura». Sin embargo, Coti se empeña en aclarar que es «un gusto que me estoy dando, pero mi vida gira alrededor de la música».

Cruzar del Atlántico es un hábito en él y sobrevuela con frecuencia el océano para disfrutar de sus dos residencias -una a cada lado del «charco»-. «Voy y vengo, con un pie acá y otro allá. Tengo una casa en Madrid y otra en Buenos Aires», cuenta en diálogo con ABC. Su corazón, dividido entre ambos países, tiene a su vez un correlato en sus preferencias gastronómicas. De hecho, durante el verano Coti adora disfrutar de la mejor comida de cada país: «La paella y el asado». Esa misma familiaridad con ambas tierras fue la que le impulsó a traer hasta aquí el vino del que es «coautor».

Originario de la provincia argentina de Mendoza -uno de los sitios con los paisajes andinos más imponentes del país-, Verso contiene la cepa típica de esta región: el malbec. Coti destaca la importancia de ese ingrediente: «Para mí era fundamental traer el gusto y el vino característicos de nuestra tierra. Soy argentino, hago música argentina y llevo en las venas mi cultura y costumbres». La presentación de su vino surgió de manera espontánea durante un encuentro entre el compositor y su amigo futbolista. «Coti vive en Majadahonda y es del Atleti. Me comentó que había sacado un vino en Argentina y le dije: ‘‘¿Por qué no lo traés y lo vendemos acá?’’», relata Fernández. La relación del artista con el fútbol recientemente ha producido una inesperada anécdota: los directivos más fieles al ex presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, procesado por la Audiencia Nacional, quisieron usar su éxito «Nada de esto fue un error» para un homenaje que le organizaron cuando creían que la detención del exmandatario duraría unas horas. Sin embargo, su posterior ingreso en la prisión de Soto del Real -de la que ya ha salido bajo fianza de 300.000 euros- desbarató tal propósito.

«Soy un padre pesado»

Cumplidas dos décadas de carrera artística, no cabe duda de que Coti es un hombre realizado, aunque muy poco se sabe de su vida privada, debido a su firme decisión de resguardarla del fuerte «ruido» mediático. «Mi vida privada y mi vida pública no son la misma cosa», aclara. Aunque, a fuerza de insistencia, es posible sacarle algunas palabras sobre la aventura que implica ser padre de dos pares de mellizos. «Es hermoso. Aunque no siempre esté físicamente, soy un padre muy presente y que opina. Soy muy pesado», confiesa. Precisamente en su partida de nacimiento figura el nombre de Roberto Fidel Ernesto Sorokin, nombre que recibió en su Rosario natal, ciudad que vio nacer a otros argentinos célebres como Lionel Messi y Ernesto «Che» Guevara. De hecho, el tercero de sus nombres fue elegido en alusión a este personaje histórico. «Nací el 14 de junio como el ‘Che’ y en la misma ciudad», explixca. Otro de sus compatriotas hacia quien siente simpatía es el Papa Francisco, de quien opina que «tiene cierta austeridad» y agrega que «al mundo hace mucha falta un ejemplo en austeridad».

Y a pesar de su permanente ir y venir de un lado a otro del océano, Coti confiesa que jamás abandona ciertos hábitos que adquirió en tierras españolas: «El vermut de las ocho, que es una costumbre que mantengo y que adquirí aquí, en España».