Taberneros Siglo XXI

Conoce quién hay detrás de Lamucca: Hermanos y socios de éxito

Ofelia y Álex Marín conforman el Grupo Lamucca, una sólida cadena de restaurantes con aires neoyorquinos que está conquistando cada vez más rincones de la capital

Los hermanos en uno de los salones de su restaurante de Almagro
Los hermanos en uno de los salones de su restaurante de Almagro - BELÉN DÍAZ
MATILDE FENOY Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

Forman el tándem perfecto. Él, con visión empresarial y ella, con un desarrollado ojo para lo gastronómico. Álex y Ofelia Marín son hermanos, socios y fundadores del Grupo Lamucca, una marca que va conquistando diferentes rincones de las zonas más emblemáticas de Madrid, en las que suman ya seis restaurantes. Lamucca de Pez en Malasaña (el primogénito), Lamucca de Prado (en el Barrio de las Letras); Lamucca de Almagro, (en Chamberí), Lamucca de Serrano (en el Barrio de Salamanca) y, en otro registro, La Pescadería y el Club Fishermans, ambos en la calle de la Ballesta, también en Malasaña. Y no piensan que sean los últimos. «La verdad que no nos guiamos por otra cosa más que por la pasión. Un sitio nos enamora o no, y te lanzas como con cualquier proyecto nuevo, sin pensar en el riesgo que corres. Como se dice, ‘el que no arriesga, no gana’», confiesan. «Las empresas familiares son potentes por los valores que conllevan, donde prima el respeto y la confianza como pilares fundamentales y eso es algo difícil de romper entre nosotros».

Lamucca nace en 2008 fruto del esfuerzo y el entusiasmo de estos dos hermanos que, hasta ese momento, nada tenían que ver con el sector de la hostelería. Enamorados de un concepto que intuían que sería bienvenido en la oferta gastronómica de la capital. Lamucca contó desde el principio con el apoyo de un grupo de personas que trabajando duro han llegado a convertir sus espacios en puntos de encuentro referentes, consiguiendo lo más difícil hoy en día, tener una fiel clientela. «Lo que buscábamos era crear lugares a los que a nosotros nos gustaría ir, dar lo que nos gustaría recibir y que nunca faltase el cariño a la gente que busca vivir una grata experiencia. Y ahora, con años vista, creo que lo hemos conseguido. Quien viene, repite».

El origen del nombre

Lamucca Company cada vez suena con más fuerza, sin embargo, no fue tan fácil llegar al concepto que hoy es, según revelan sus protagonistas. «Nuestra idea era dar con un nombre que uniera y sonara neutro a la vez. Lo que nos inspiraba giraba en torno al queso, un día vimos un ‘fromaggio lamucca’ y se nos encendió la bombilla. Sin embargo, en aquella época estaba haciendo un Máster y me dio por ponerlo en el WhatsApp del grupo y tras el sondeo no convencía nada. De hecho, en una votación posterior salió por mayoría que se llamara Endivia. Gracias a Dios hice caso omiso. La primera opción siempre es la que vale», revela Álex divertido.

Su premisa principal siempre ha sido aunar la posibilidad de degustar una comida de calidad, casera y desenfadada con un servicio cercano, atento con una ambientación atractiva donde haya buena música y la posibilidad de tomar una copa o un coctel y disfrutar del aire libre en la terraza. «Ofelia vivió muchos años en Nueva York y echaba de menos en Madrid ese concepto. Ver espacios amplios de luz tenue y música alta en los que no estuvieras pendiente del reloj, de ahí a cerrar nuestras cocinas avanzada la madrugada».

Labor solidaria

De hecho, ese es de los detalles que más premian sus clientes, su compromiso para mantener la calidad de una carta repleta de platos que se han convertido en clásicos; un servicio que haga sentir al comensal como en casa y unos precios que permitan disfrutar de la experiencia sin caer en el remordimiento. Y muy importante, mantener la cocina abierta desde las 13:00 horas hasta la 1:00 ininterrumpidamente, ampliando el horario de cierre hasta la 01:30 los jueves y hasta las 02:00 los viernes, sábados y vísperas de festivos.

Por otro lado, quieren concienciar a la gente para que sean solidarios, y lo hacen dando ejemplo. Participan de forma altruista en diversas obras sociales y culturales a través de patrocinios y colaboraciones que tratan de devolver a la sociedad el «feedback» diario de apoyo que reciben en sus locales. Entre estas acciones destaca su compromiso con la agrupación Somos Nupa. Una Asociación española de niños con trasplante multivisceral y afectados de fallo intestinal y nutrición parenteral. A esta asociación destinan 0,50 céntimos de cada Pizza de Boletus que sirven en sus restaurantes, uno de sus platos más solicitados.

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