Úrsula Corberó y Chino Darín paseando por Málaga el pasado marzo
Úrsula Corberó y Chino Darín paseando por Málaga el pasado marzo - GTRES

Chino Darín y Úrsula Corberó estrenan piso en Madrid antes de aterrizar en Cannes

La pareja, que ha comprado una casa en el céntrico barrio de Conde Duque, acapara la atención en La Croisette

BarcelonaActualizado:

En la concurrida alfombra roja del Festival de Cannes, Chino Darín y Úrsula Corberó parecen sentirse como en casa. La actriz catalana, cuya popularidad se ha disparado por obra y gracia de su papel en «La casa de papel» (Netflix), acudía esta semana a la capital de la Costa Azul para acompañar a su novio y, también, a su «suegro», Ricardo Darín. «El Ángel» y «Todos lo saben», las respectivas películas de padre e hijo, han pasado por el certamen con gran acogida.

Chino y Úrsula ya encajan en la categoría de «una de las parejas más atractivas del cine». Dos años después de que se conociera su relación, digieren la atención mediática con bastante tranquilidad y en el rutilante escaparate de La Croisette así lo han evidenciado: todo han sido sonrisas para los fotógrafos y cuchicheos amorosos.

Entre dos países

Poco antes de su aterrizaje en la ciudad francesa, la revista argentina «Caras» publicaba que Chino y Úrsula han decidido dar un paso más en su relación y comprar un piso en el madrileño barrio de Conde Duque. Valorado en 400.000 euros, este apartamento se convertirá en el hogar que la pareja compartirá entre rodaje y rodaje. De hecho, días antes del comienzo del Festival de Cannes, Chino comentó a este periódico que aunque se siente muy afortunado de poder pasar temporadas en Madrid, no quiere desligarse de Argentina: «Pude desarrollar mi carrera en España y descubrir una cultura, pero sigo también con proyectos en mi país».

Sobre su debut en el festival, Chino se mostró entusiasmado ante la idea de compartir esta experiencia con su padre y su novia: «Va a ser un festival en familia y en manada». Su personaje en «El Ángel» está inspirado en la figura de un criminal llamado Jorge Ibáñez, quien inició a Carlos Eduardo Robledo Puch en el mundo del robo. La película narra los episodios más oscuros de la vida de «Carlitos», quien en poco tiempo se convirtió en el mayor asesino en serie de la Argentina de la década de los 70, recibiendo precisamente el apodo de «el ángel de la muerte».

Chino Darín, Lorenzo Ferro y Peter Lanzani en la presentación de «El ángel de la muerte»
Chino Darín, Lorenzo Ferro y Peter Lanzani en la presentación de «El ángel de la muerte» - AFP

«Se trata de un personaje que buscaba ser famoso y, para él, el delito era un medio para alcanzar ese fin. No tiene una noción del bien y del mal», afirmó a ABC el intérprete argentino. Comparte cartel con actores de la talla de Cecilia Roth, Mercedes Morán, Daniel Fanego, Peter Lanzani y el chileno Luis Gnecco. El largometraje, que fue visionado ayer en Cannes, compite en la sección «Una cierta mirada» del festival. «Solamente buscamos hacer una buena película y que el espectador experimente una suerte de viaje con ella», dijo Chino sobre sus expectativas.

Veinte años, once vidas

La historia de este asesino en serie causó un profundo impacto en Argentina por tratarse del único caso de un criminal que pasó toda su vida en prisión en este país. El motivo fue claro: con apenas 20 años, Robledo Puch ya había cometido once asesinatos. A este historial se suma que al «ángel de la muerte» también se le atribuyen un total de 17 robos, la complicidad en una violación, dos raptos y dos hurtos.

Su madre, Josefa Aída Habedank, sufría psicosis maníaco-depresiva y murió en extrañas circunstancias, lo que los medios locales identificaron como un suicidio. Su papel es el que interpreta Cecilia Roth. Además, varios miembros de su familia se cambiaron el apellido por temor a ser relacionados con el múltiple homicida.

Con 66 años, Robledo Puch, se encuentra recluido hace ya 46 en la cárcel bonaerense de Cierra Chica. Rodolfo Palacios, uno de los guionistas del filme, tuvo la oportunidad de entrevistarse con el criminal en la misma prisión. En diálogo con ABC, explica que «fueron encuentros intensos con alguien atormentado». Para describir la impresión que le generó Robledo Puch tras más de cuatro décadas en prisión, Palacios utiliza una metáfora: «Era como un león enjaulado, ya sin dientes».

Según narra el escritor, la lejanía con el exterior hizo que el criminal fuera perdiendo contacto con la realidad, al punto de llegar a delirar. «En su día dijo que quería suceder a Juan Domingo Perón y luego que pretendía asesinar a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner», enumera Palacios.

Casi como un presagio, desde detrás de las rejas Robledo Puch soñaba con una película que narrara la historia de su vida. Según cuenta el guionista, indicó que quería que su papel en el filme lo interpretara Leonardo Di Caprio y creía que él mismo iba a ir a recibir los premios que ganara».

Algún rasgo místico del asesino podía adivinarse el 4 de febrero del año 1972 cuando, al ser detenido por la policía, prendió fuego un taller al grito de «¡soy Batman!».