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La boda de Rocío Carrasco destapa las guerras familiares

El enlace de la hija de Rocío Jurado reabre las polémicas fraguadas años atrás

Fidel Albiac y Rocío Carrasco. Video: Ortega Cano estalla cuando le pregutan por Rocío Carrasco - ABC
BEATRIZ CORTÁZAR Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

La felicidad de Rocío Carrasco en su boda con Fidel Albiac es algo que a su familia le cuesta creer y aún más digerir. El hecho de no invitar a nadie de los Mohedano, salvo su prima Chayo, e incluso acudir del brazo con su tío Antonio Carrasco, con el que algunos cercanos aseguran que en estos años apenas había tenido contacto, ha puesto sobre el precio de la millonaria exclusiva un drama. Si bien a la hija de Rocío Jurado parece no afectarle, no es igual en el resto de familiares y herederos de la más grande que han reaccionado de forma directa a raíz de los últimos comentarios y parece que sin muchas ganas ya de seguir callando las guerras internas que desde hace más de diez años han vivido de puertas para adentro.

Por eso sorprendió que José Antonio, el marido de Gloria Mohedano, asegurara de forma rotunda en «El programa de Ana Rosa» cómo Rociíto les había llamado «sinvergüenzas», a él y su mujer, tras enterarse que se mudaban a su casa de Chipiona para estar cerca de Ortega Cano y sus hijos Gloria Camila y José Fernando una vez enviudó de la cantante y decidió instalarse en la finca «Yerbabuena». Según ha desvelado el cuñado de la Jurado, a Rocío Carrasco le indignó que sus tíos fueran a apoyar al viudo y a unos niños que acababan de perder a su madre tras dos años luchando contra la enfermedad. Ese relato ha descubierto la pésima relación que Rociíto tenía con el marido de su madre, algo que también le pasó en su día con la viuda de su padre, Raquel Mosquera, otra de las ausentes a su boda de tres días.

Pero los Mohedano no han sido los únicos. Tras avisar a Rosa Benito que si iba al enlace no contara con estar junto a la familia en el famoso balcón de Chipiona donde todos se emocionaron al paso de la Virgen de Regla (precisamente el día siguiente de la boda) y en ese todos se incluyen a los hijos de Rocío Carrasco que no estuvieron invitados en la boda de su madre, ha sido el diestro Ortega Cano quien ha querido acabar con su política de no meterse en polémicas y confesar abiertamente ante los micrófonos que no tiene ninguna relación con Rocío Carrasco y no quiere saber nada de ella el resto de su vida. Ver al torero realmente indignado y sincero es también toda una novedad dado que hasta el momento la única que ponía los puntos sobre las íes era su hija Gloria Camila, también ausente y sin invitación en la boda de su hermana.

Pero ni de los hijos, ni de los hermanos, de ni los tíos ni de las parejas de sus padres se habla en la boda de Rocío y Fidel en su millonaria exclusiva. Un tema tabú que nadie del entorno de los novios quiere tocar pero que ya ha hecho correr ríos de tinta una vez la heredera universal de la «más grande» ha querido salir de su retiro voluntario y hacer todo un alarde de su enlace con el hombre que le hace feliz desde hace diecisiete años. No hubo melón de postre, pero sin duda con este exhibicionismo se ha abierto uno que ya no hay quien vuelva a cerrar.

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