«Evening Ensemble», la creación de John Galliano para Dior
«Evening Ensemble», la creación de John Galliano para Dior - EFE

El estética católica invade el Met

El museo neoyorquino dedica su gran exposición anual de moda a la inspiración que provoca la estética católica, en un recorrido que va del lujo vaticano a la transgresión contemporánea

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

La gala del Metropolitan Museum es el evento de la moda más importante del año en Nueva York y el verdadero «quién es quién» no solo de esta industria, sino de las finanzas, el arte, la música o el entretenimiento. La ocasión es un espectáculo de vestidos y diseño y la temática de este año -la inspiración católica en la moda- prometía lujo y polémica. Al cierre de esta edición no había arrancado la alfombra roja, pero es difícil que los modelos de las invitadas rivalizaran en opulencia con los objetos aglutinados en la exposición «Heavenly Bodies» -«Cuerpos divinos»-, la muestra del Instituto de la Moda del Met sobre la que se articula la célebre gala.

La exposición reúne ropajes y accesorios papales, traídos del Vaticano, y creaciones de diseñadores contemporáneos inspirados por la estética católica. Los primeros son 42 objetos provenientes de la sacristía de la Capilla Sixtina, con una riqueza y un brillo que haría palidecer al rapero más ostentoso de la época dorada del «bling bling» en el hip hop, cuando los chicos de barrio se ponían colgantes dorados imposibles. Los broches, anillos báculos y mitras cubiertos de oro y piedras preciosas refulgen como faros en una sala oscura del museo. La pieza que más brilla tiene origen español: se la regaló la reina Isabel II al Papa Pío IX, que la vistió en la misa de Navidad de 1854. Lleva incrustados 18.000 diamantes, además de rubíes, zafiros y esmeraldas. La riqueza también es apabullante en los ropajes papales: casullas, capas y mantos con bordados de oro, escenas bíblicas y pasamanería delicada.

Panorámica de la muestra del Matropolitan Museum
Panorámica de la muestra del Matropolitan Museum - AFP

Muchas de estas piezas nunca han salido del Vaticano, y la única condición que puso la Iglesia es que se mostraran por sí solas, en galerías separadas del resto de la exposición. De hecho, hay que atravesar varios pasillos y salas para llegar hasta los diseños de Balenciaga, Jean Paul Gaultier, Christian Lacroix o Yves Saint Laurent inspirados en la estética católica. Son cerca de 150 conjuntos distribuidos en las salas de arte bizantino y medieval, esta última presidida por la espectacular puerta herrada del coro de la catedral de Valladolid.

«La moda y la religión han estado siempre entrelazadas, se han inspirado mutuamente», aseguró el comisario de la muestra, Andrew Bolton. «Aunque esta relación es compleja y ha sido en ocasiones polémica, ha producido alguna de las creaciones más inventivas e innovadoras de la historia de la moda».

En las galerías hay conjuntos de gran belleza, como un vestido diseñado por Pierpaolo Piccioli para Valentino que emula una capa cardenalicia; y polémicos, como la sotana de Jean Paul Gaultier que permite abrirse y dejar el pecho femenino descubierto sobre un broche que emula un sagrario, o como el vestido de noche de John Galliano que asemeja un traje papal, mitra incluida. La muestra también incluye los ropajes que Yves Saint Lauren diseñó para la imagen de la Virgen del Rocío en la capilla de Nuestra Señora de la Compasión, en París. La encargó Enrique de Orleans, conde de París, porque su abuela, la sevillana Isabel de Orleans y Borbón, era devota de la Blanca Paloma.

Donnatella Versace y el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan
Donnatella Versace y el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan - AFP

«Os podéis preguntar, ¿qué hace aquí la iglesia?», dijo en la presentación el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, fotografiado en circunstancias poco habituales para él, entre la mandamás de la moda, Anne Wintour -directora de «Vogue»-, y Donnatella Versace, con un fondo de «influencers’ y blogueros de moda con sus mejores galas. «La razón es que la Iglesia y la imaginación católica tienen que ver con tres cosas: verdad, bondad y belleza», explicó. «El arte, la poesía, la música, la liturgia y, sí, incluso la moda, son para dar gracias a Dios por el don de la belleza».