MODA

El asalto a Kim Kardashian pone de relieve la «degradación» de París

Medios políticos y periodísticos denuncian la falta de seguridad, tras el robo a la reina de los realities estadounidenses

JUAN PEDRO QUIÑONERO París - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

El asalto con robo que sufrió Kim Kardashian (35 años) la madrugada del domingo al lunes, en un palacete parisino, no sólo ha dejado a la celebritie con diez millones de euros menos y un tremendo susto en el cuerpo, sino que ha atizado el fuego de una vieja polémica en la capital francesa. No sin cierta malevolencia, el semanario «Le Point» se preguntaba ayer en su página web: «¿Es el atraco a Kim Kadarshian la confirmación de la degradación que sufre la antaño glamurosa imagen de París?».

Tras asistir a una cena organizada por el modisto franco-tunecino Azzedine Alaïa, en el marco de la Semana de la Moda de París, Kim estaba a punto de darse un baño cuando a eso de las 2:30 de la madrugada cinco individuos armados y enmascarados entraron en el apartamento que la celebrity ocupaba en la residencia No Adress, dentro del viejo y aristocrático Hotel de Pourtalès -cabe señalar que la palabra «hotel», en París, se refiere a las antiguas mansiones señoriales que pueblan la ciudad-. Los asaltantes, que previamente habían neutralizado al único vigilante de seguridad que había en la entrada del edificio, sorprendieron a Kardashian medio desnuda y la maniataron en el cuarto de baño. Tras llevarse joyas y dinero en efectivo por valor de diez millones de euros, se marcharon tranquilamente a pie y en bicicleta. Horas más tarde, al tiempo que Kardashian intentaba tranquilizarse con ayuda de la farmacopea más eficaz, un portavoz de la familia declaraba a los medios franceses: «Kim se encuentra psicológicamente muy afectada, pero físicamente intacta». Después, abandonaba la capital francesa a bordo de un avión privado y, horas más tarde, hacía lo mismo su hermana pequeña, Kendall Jenner, interrumpiendo su presencia en los desfiles de moda.

Pese a la vida de lujo del clan Kardashian, Kim también ha podido ser víctima de un ataque de «racanería». A día de hoy, el Hotel de Pourtalès no es tan exclusivo como pinta y sus servicios de seguridad nada tienen que ver con los de otros palacetes parisinos. Si los asaltantes, que conocían bien el lugar, accedieron si problemas se debe a que carece de cámaras de vigilancia. El inmueble se encuentra a 500 metros de la iglesia de la Madeleine, en un barrio que fue muy aristocrático a mediados y finales del siglo XIX, hoy convertido zona de oficinas y de clase media, con una parada de metro a 50 metros de la puerta de entrada y, un poco más lejos, una estación de tren de cercanías muy multicultural.

En tiempos de Proust

La publicidad oficiosa afirma que se trata de una residencia para «celebridades», visitada ocasionalmente por Madonna, Leonardo DiCaprio, Prince o Zlatan Ibrahimovic. La realidad quizá sea mucho más prosaica. El antiguo Hotel de Pourtalès fue una residencia aristocrática entre 1838 (año de su construcción) y 1914, mientras vivió Mélanie de Bussière, condesa de Pourtalès, gran dama de la elegancia de su tiempo y admirada por el escritor Marcel Proust (antiguo vecino del barrio).

Tras el fallecimiento de la condesa, su antiguo hotel particular, «una obra de arte», según los arquitectos que lo calificaron como «monumento nacional», entró en una inconclusa decadencia, pasando de mano en mano (compañías de seguros, un distribuidor de teléfonos...) hasta que terminó comprándolo un avispado promotor inmobiliario. Este decidió convertir el inmueble en «residencia para famosos», dividiéndo el espacio en nueve apartamentos de entre 90 y 300 metros cuadrados, y al precio de 1.000 a 1.500 euros la noche. Se trata de precios más baratos que las suites de lujo de establecimientos tan emblemáticos como el Ritz, el George V, el Príncipe de Gales el Mandarín o el Crillon, situados en la Plaza Vendôme, la Plaza de la Concordia o Faubourg Saint-Honoré. Lo que llama la atención, en el caso Kardashian, es el escaso servicio del que disponía tanto el establecimiento como la propia Kim. Mientras que en un restaurante de gran lujo se suele contar entre dos y cuatro camareros para atender a cada cliente, en la residencia «No Address» apenas hay dos personas por cliente.

En materia de seguridad ciudadana, el atraco a Kim Kadarshian no sólo ha dejado al descubierto unos fallos alarmantes en los que se supone un alojamiento de cierta categoría. Mientras que la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se apresuró en mostrar su apoyo a la celebritie a través de Twitter, Nathalie Kosciusko-Morizet, ex ministra liberal y concejala en el ayuntamiento, ha denunciado el «clima de inseguridad» que se extiende por muchos barrios de la capital.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios