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El «annus horribilis» de Haakon y Mette-Marit

El heredero al Trono noruego alquiló sin permiso unas viviendas aledañas a su palacio, con las que se habría embolsado alrededor de 155.000 euros

Hakoon y Mette-Marit
Hakoon y Mette-Marit - GTRESONLINE
CARMEN CALVO Copenhague - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

No está siendo un año fácil para el Príncipe Haakon, heredero al Trono de Noruega, y su esposa, la Princesa Mette-Marit, cuyas vacaciones en un yate de lujo o los alquileres de varias dependencias de la propiedad donde residen, en el palacio de Skaugum y sin tener los permisos pertinentes, les han puesto en una situación incómoda ante la opinión pública. El diario «Dagbladet», el medio que ha destapado el caso, señala que los alquileres no estaban en regla, ya que no contaban con los mencionados permisos de habitabilidad tras las obras que se realizaron. Esta semana, Haakon se ha disculpado a través de un comunicado por la operación inmobiliaria, que le habría reportado 155.000 euros. Un episodio polémico más, que se suma a los quebraderos de cabeza de la Familia Real provocados por el reciente divorcio de la Princesa Marta Luisa y el escritor Ari Behn, así como la posterior incontinencia de éste en una frase que aludía a su suegra, la Reina Sonia.

La boda de Haakon y Mette-Marit, celebrada en agosto de 2001 en la catedral de Oslo y a la que asistieron el entonces Príncipe Felipe y su pareja Eva Sannum, hizo que los niveles de aceptación de la Monarquía noruega llegaran a una de sus cotas más bajas. Mette-Marit era una joven plebeya, algo que no suponía un mayor problema para los noruegos, ya que la Reina Sonia también lo era. Pero su vida, hasta que conoció a Haakon, no había sido demasiado modélica. Lo más grave era que aportaba un hijo al matrimonio, Marius, nacido de una relación anterior con Morten Borg, un hombre con poco oficio y escaso beneficio, que había estado en la cárcel por posesión de drogas.

Desde el día del casamiento de su madre, el pequeño pasó a ser considerado como un miembro más de la familia y tanto el Rey Harald como la Reina Sonia le han tratado como un nieto. Con 19 años, Marius Borg se ha convertido en un atractivo adolescente por el que suspiran miles de jóvenes de todo el mundo, aunque parece que, de momento, él se ha fijado en una noruega de 20 años, Linn Helena Nilsen, con la que este verano ha pasado las vacaciones en Estados Unidos. El Príncipe Haakon ha sido un padre para él, además de un compañero de juegos, y ha estado siempre presente en su educación y en los momentos más importantes de su vida. El distanciamiento entre ambos, que algunos medios han destacado en los último meses, parece tener más que ver con la rebeldía propia de la edad y un deseo de «Lille Marius» (el «pequeño Marius», como le conocen los noruegos) de alejarse de la rigidez oficial de la corte, a la que oficialmente no pertenece.

Los Príncipes Haakon y Mette-Marit tienen dos hijos en común, Ingrid Alexandra, de 12 años, segunda en la línea de sucesión, y el pequeño Sverre Magnus, a punto de cumplir 11. La educación de los niños provocó numerosas críticas hace un par de años, cuando Ingrid fue matriculada en la Escuela Internacional de Oslo y Sverre en la Escuela Montessori. Y es que los noruegos, orgullosos de su sistema público de educación, no entienden que el Príncipe Heredero haya escogido para sus hijos centros privados y elitistas poco acordes con el «igualitarismo» de las sociedades escandinavas.

La relación entre Mette-Marit y Haakon también es objeto de comentarios. Para algunos no son la misma pareja feliz de hace años y creen que la Princesa se muestra aburrida en los actos oficiales.

Vacaciones ostentosas

Más difícil de digerir han sido son algunos detalles ostentosos o poco transparentes de su vida, como las vacaciones que los Príncipes disfrutaron este verano a bordo del yate de lujoMia Elise, una embarcación de 50 metros cuyo alquiler de cerca de 220.000 euros a la semana resultó inaceptable para la mayoría de los ciudadanos y que ha dejado dudas sobre quién ha pagado realmente el crucero.

Aunque algunas voces apuntan a que el Rey Harald V, a punto de cumplir 80 años, podría abdicar después de 20 años de reinado, casi el 90 por ciento de los noruegos considera que hace un gran trabajo. Como expresó un periodista de la televisión NRK «es difícil ser republicano con esta familia real -son únicos y tienen los pies en el suelo como la mayoría de los noruegos».

Desde que Haakon y Mette-Marit se dieron el sí hace 15 años, la aceptación y el cariño por ambos ha ido creciendo, pero su pueblo les pide cercanía y sencillez y no caer en la ostentación.

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