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Alicia Machado, la venganza de la «miss» a la que Trump humilló

Trump redobla su guerra contra la miss venezolana e invita a sus seguidores a que busquen su «vídeo sexual». Todo apunta a que se refiere a un reality emitido en España en 2005, «La granja de los famosos»

Alicia Machado del brazo del vidente Rappel entrando en el reality «La granja de los famosos», de Antena 3
Alicia Machado del brazo del vidente Rappel entrando en el reality «La granja de los famosos», de Antena 3 - ABC

Hasta el pasado lunes, Alicia Machado era una desconocida para la mayoría de los estadounidenses. Pero en la recta final del «debate del siglo», el que enfrentó esa noche a Donald Trump y Hillary Clinton, su nombre lo escucharon los 84 millones de estadounidenses que estaban delante de la pantalla, récord histórico para un evento de este tipo. La candidata demócrata la nombró como ejemplo del sexismo y del tono degradante que Trump emplea con las mujeres. Recriminó que el candidato republicano la llamara «Miss Cerdita» y «Miss Servicio Doméstico». A cuarenta días de las elecciones, esta semana se ha hablado más de ella y de su historial con Trump que de la situación económica o de la lucha contra el extremismo islámico. Ella se ha llegado a denominar «una voz de la comunidad latina».

Quizá a Alicia Machado la recordaba el público hispano aficionado a las telenovelas, los amantes de los concursos de belleza y aquellos con buena memoria para los escándalos. Machado, nacida en Maracay (Venezuela) en 1976, se colgó la corona de Miss Universo en 1995, el primer año en el que Trump era propietario del concurso. Las ganadoras de estos certámenes se convierten en mujeres-anuncio a beneficio de los patrones del concurso, pero Trump vio con horror cómo Machado comenzó a ganar peso nada más comenzar su reinado. Entonces empezaron los ataques degradantes contra su figura, con motes y acusaciones de estar gorda en entrevistas. Incluso la puso a hacer ejercicio delante de las cámaras de los medios.

Todo ese material, que tiene casi dos décadas, lo ha peinado la campaña de Clinton para acentuar la imagen sexista y misógina de Trump. Clinton ha hablado de ello en varios mítines y ha emitido propaganda política con Machado de protagonista para dejar mal al candidato republicano y ganar voto femenino e hispano. Pero, y aquí no hay sorpresas, quien más ha contribuido a echar excrementos al ventilador ha sido el propio Trump.

Machado y Donald Trump en Florida, en 1997
Machado y Donald Trump en Florida, en 1997- EFE

El pasado viernes, el multimillonario neoyorquino debió tener pesadillas con la «miss» venezolana o le sentó mal el café porque apenas habían pasado las cinco de la mañana y ya había encadenado tres mensajes encendidos en Twitter sobre el asunto. Aseguraba que Clinton se había dejado engañar «por un “ángel” sin revisar su pasado, ¡que es horrible!», la acusaba de tener «mal juicio» por haber caído en la trampa de «una estafadora» y especulaba sobre si la candidata demócrata había ayudado a Machado a obtener la ciudadanía estadounidense –la consiguió en agosto– para utilizar su historia en el debate.

La parte más desafortunada fue cuando calificó a Machado de «repugnante» y lo justificaba recomendando a sus casi doce millones de seguidores en Twitter que miraran su «vídeo sexual» y su pasado. La invitación al público estadounidense por parte del candidato de uno de los dos grandes partidos a que busque el contenido sexual de una persona que debería ser intrascendente en la refriega política seguro que dará munición a aquellos que piensan que Trump no tiene el temperarento para ocupar la Casa Blanca. También a través de la red social, Clinton lo calificó de «locura».

Ayer, muchos medios estadounidenses trataban de entender a qué vídeo sexual se refería Trump y es posible que ahí España entre en la ecuación. Machado participó en el programa de telerrealidad «La granja de los famosos» en 2005, donde las cámaras la captaron en una escena de alto voltaje con el presentador Fernando Acaso. Al año siguiente, la venezolana aparecía desnuda en un reportaje de «Playboy».

«No soy ninguna santa», dijo Machado esta semana en una entrevista en CNN, quizá segura de que la campaña de Trump sacaría a la luz algunos aspectos turbios de su pasado. Se le acusó de ser cómplice en un intento de asesinato cometido por su entonces pareja, que disparó a un familiar en Caracas. Incluso se especuló que ella conducía el coche con el que se dieron a la fuga. En la gira de entrevistas que ha dado esta semana, también le ha dado tiempo a criticar a Melania, la mujer de Trump. «Hablo mejor inglés que ella», dijo en una entrevista a «Cosmopolitan». «Ella es una muñeca, es decoración».

El escándalo ha convertido a Machado en una de las figuras políticas de la recta final de las elecciones y ella está dispuesta a aprovecharlo: publicará un libro sobre su idas y venidas con Trump. Se titulará «Donald Trump y yo».

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