Estilo - Gente

Alba Carrillo, o lo que se conoce como «hacerse un Pataky»

Que la modelo es un cañón de mujer, no resulta nuevo, salvo para los que no la habían visto antes de sus retoques estéticos

Alba Carrillo, la pasada semana en Madrid
Alba Carrillo, la pasada semana en Madrid - GTRES
BEATRIZ CORTÁZAR Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo Gente

Radiante y ansiosa por emprender su gran aventura en el reality «Supervivientes», Alba Carrillo ha dejado España con la única pena de despedirse de su hijo Lucas. Junto a ella viaja su madre, Lucía Pariente. Tal y como se esperaba, al final son las dos, al más puro estilo Tamara y Margarita Seisdedos, quienes se han trasladado hasta una isla de Honduras para pasar hambre y penurias en el concurso de Telecinco. Se espera que den mucho juego.

El pequeño Lucas se ha quedado al cuidado de su padre, Fonsi Nieto, quien está encantado de poder disfrutar más tiempo del niño. Uno de los asuntos más comentados entre los amigos de Fonsi es la extraña «coincidencia» de indumentaria, días atrás, de Alba y Marta Castro, actual pareja del piloto: a su paso por el «Deluxe», la modelo madrileña lució el mismo vestido de la diseñadora Dolores Promesas que la futura mujer de Fonsi había elegido para una exclusiva. Las comparaciones son odiosas, así que la casualidad no parece tal. Aparentemente, ambas se toleran, pero en realidad se evitan y más aún desde que Alba y su madre aparecieran por la tienda que Marta regenta en Pozuelo de Alarcón. En aquella ocasión, y con varios frentes abiertos (el divorcio de Feliciano López y una disputa por el régimen de visitas de Fonsi a su hijo), Alba y su progenitora la insultaron a pleno pulmón, lo que provocó el escándalo entre la clientela.

Que Alba es un cañón de mujer, no resulta nuevo, salvo para los que no la habían visto antes de sus retoques estéticos. Como dicen los expertos, se «ha hecho un Pataky»: se ha operado la nariz y arreglado muchos ángulos de la cara. Las imágenes de una Alba más joven con su otro perfil nada tienen que ver con su rostro actual. Para que nada decaiga antes de hacer las maletas, pasó de nuevo por la consulta del dermatólogo Juan Sopena, que es quien le infiltra el botox y el ácido hialurónico para los pómulos y labios, así como le corrige las ojeras. Esos son los puntos débiles de Carrillo. Su madre Lucía también suele recurrir a estos remedios estéticos y más ahora que espera convertirse en toda una superviviente televisiva. De hecho, podría decirse que casi es una veterana de la pequeña pantalla, pues en su familia son dados a presentarse a concursos de televisión tipo «Cifras y Letras», «Saber y Ganar»...

Con Alba y su madre en la isla, solo falta confirmar si será el padre el que acuda a los platós para analizar y defender su comportamiento en el reality o preferirá seguir con su discreta vida. El exsuegro de Feliciano suele evitar las polémicas.

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