Meghan Markle y el príncipe Harry - AFP

Alarde romántico del Príncipe Harry en la boda de Pippa Middleton

Viajó hasta Londres en coche para recoger a su novia Meghan Markle y llevarla al banquete

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Tras lustros de devaneos intrascendentes con sucesivas rubias londinenses, modelos y actrices menores, parece que el Príncipe Harry, de 32 años, ha sucumbido al verdadero amor con Meghan Markle, actriz televisiva estadounidense tres años mayor que él, con la que sale desde el verano pasado. El sábado dio una nueva prueba de su pasión y condujo desde el condado de Berkshire a Londres (95 kilómetros) para recoger en el palacio de Kensington a su novia y llevarla al banquete de boda de Pippa Middleton.

Harry y Meghan decidieron que la actriz no acudiese a la iglesia. La presencia de la pareja del Príncipe en la ceremonia habría supuesto su presentación social formal en Inglaterra, una noticia que habría eclipsado a la propia Pippa, con la que Harry mantiene una relación cordial. La solución que se arbitró fue que Meghan acudiría privadamente a la fiesta nocturna, celebrada en los jardines de la mansión de siete millones de euros de los padres de las hermanas Middleton, en Bucklebury.

La prensa tabloide captó la imagen de Harry, muy sonriente, llegando al volante a Bucklebury con Meghan a su lado. Los cronistas sociales ya especulan con que el príncipe podría ser el próximo en pasar por el altar, a pesar de que a priori la actriz no parecía el perfil usual de esposa principesca. Meghan está divorciada de un productor de cine, con el que estuvo casada de 2011 a 2014. Nada más dejarlo, mantuvo una relación con el golfista norirlandés Rory Mcllroy y cuando conoció a Harry se la hacía felizmente unida al cocinero canadiense Cory Vitiello, al que tal vez compatibilizó durante unas semanas con el joven Windsor.

Además, su papel en la serie de enredos judiciales «Suits», donde actúa desde 2011, ha incluido algunas escenas de vestimenta ligera y cierto tono erótico. Por último, supondrá la entrada en el mundo Windsor de una persona con ancestros afroamericanos. Pero el Príncipe, sin oficio desde que dejó el Ejército, va muy en serio. Meghan ya duerme en el Palacio de Kensignton cuando visita Londres, residencia también de los Duques de Cambridge.

La boda de Pippa resultó todo un alarde por parte de Carole y Michael Middleton, los padres de la feliz y muy bronceada novia, que corrieron con los gastos. La prensa británica especula con que el convite pudo costarles unos 800.000 euros. Incluso alquilaron un avión de la Segunda Guerra Mundial, un Spitfire, que durante diez minutos deleitó a los 200 invitados con sus pasadas acrobáticas.

Boda con sabor español

En el jardín de la mansión georgiana de los Middleton, antiguos azafatos de la British que se han enriquecido con una ocurrente empresa de artículos para fiestas, se levantó una espectacular carpa de cristal y fibra de vídeo. Durante la fiesta se utilizó la fachada de la vivienda familiar como pantalla de proyección de imágenes del romance de Pippa, de 33 años, y su flamante marido, el financiero James Matthews, de 41. Hubo música y bailoteo hasta las cuatro de la mañana y buen ambiente. Se cuenta que Roger Federer acabó jugando al ping pong.

La cena principal fue clásica: trucha de primero, cordero de principal y pastel de queso. Más creatividad hubo en los aperitivos, donde corrió el caro champán Ruinart Blanc de Blanc. También había un cortador de jamón serrano, el toque español de la boda junto con los zapatos de Manolo Blahnik de la novia.

Los novios, según apunta el «Daily Mail», podrían iniciar hoy su luna de miel en la pequeña isla polinesia de Tertiaroa, que en su día fue propiedad de Marlon Brando, hoy convertida en un selecto eco-resort de 3.500 euros la noche.