MÚSICA

Adrián Martín, un «niño milagro» en el olimpo de los Grammy

Sus apariciones en internet cuentan millones de visitas. Desde hace un año se ha convertido en un fenómeno musical en todos los países de habla hispana, donde le dan baños de multitudes cada vez que aparece

Adrián en el salón de su casa con su guitarra
Adrián en el salón de su casa con su guitarra - JJ. Madueño
J.J. Madueño Vélez-Málaga - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

En la entrada al bloque donde vive, en pleno centro de Vélez-Málaga, un cartel anuncia una actuación pasada de Adrián Martín, el niño cantante con hidrocefalia malagueño. Alrededor del anuncio sus vecinos, en cartulinas, le han escrito mensajes de cariño y apoyo. Adrián es una estrella. Cariñoso, choca la mano, da besos y abrazos mientras se le entrevista, hasta que se levanta y coge la caja para empezar a cantar, se arranca con sus canciones preferidas, toca la guitarra, se marcha, vuelve y nos descubre su pasión por las cámaras de fotos. Firma la libreta de notas, dice que le gusta hacerse fotos con los fans y que prefiere las clases de canto al colegio. Asegura que ha nacido «para la música» y que todo empezó muy pequeño, antes de comenzar a hablar, cuando su madre le dijo: «Adri tararea las canciones». Ahora está nominado al Grammy Latino al mejor vocalista tradicional. «¡Anda ya papi!», fue lo que contestó cuando se enteró. «No me lo van dar», asegura quien sabe, pese a tener 11 años, que el premio ya lo ha recibido.

Su aspecto es frágil, pero todo desaparece cuando irrumpe el torrente de voz. Se define como «flamenco», el estilo musical que más le gusta. Dice risueño que cuando canta siente «fuerza». «Me siento a gusto, es una fuerza que no controlo», señala el pequeño cantante. Un ciclón sonoro que lo mismo canta rumbas, que se arranca ante millones de espectadores en Chile con la caja flamenca. Su talento ha cautivado a medio mundo, hasta convertirlo en una estrella hispana de la música. En la gala benéfica en el Estadio Nacional de Chile, junto a su hermana Sonia, el público estalló al grito de «ídolo». Pasó por Los Ángeles para cantar con Natalia Jiménez y se marchó por otro maratón solidario en México. Siempre con «Qué bonito» de Rosario Flores, canción con la que apresó a millones de personas en YouTube. El mundo fijó su mirada en aquel niño, que les devuelve todo lo recibido con un «los quiero».

El pequeño cantante con sus padres y hermanos
El pequeño cantante con sus padres y hermanos- ABC

Tras aquel video viral todo cambió. «Nos comenzaron a llamar. Nos presionaban para que firmáramos, pero no nos movimos», afirma su padre, Rafael Martín. Finalmente buscaron un agente que los guiara en el éxito. «Cada video es una locura. Algunos tienen hasta 50 millones de visitas. Estábamos desbordados», añade Rafael Martín, quien acompaña a su hijo allá por donde va. «No hay giras, ni agenda de conciertos. Adrián tiene que llevar una vida lo más normal posible. Todo muy dosificado y con tranquilidad», explica el padre. Casi siempre en eventos benéficos. «A los niños que están mal quiero darles fuerzas y esperanza», afirma Adrián Martín.

Posee un don natural. En la familia también canta la abuela, que le dice que «va a llegar lejos». Sacó «Lleno de vida» en mayo y es disco de oro. Va camino de convertirse en platino, pero Adrián sigue yendo al cole por la mañana, tiene una rutina establecida y su familia le arropa para que el foco mediático no le ciegue. En casa se sumerge entre los instrumentos, que va tocando y dejando. Compone, busca sonidos, melodías, versiona canciones y es feliz cantando. Teclado, timbales, guitarra, caja… Nada se le resiste. En los descansos de grabación del disco tocaba la batería. Se encierra en los pasillos de la casa para encontrar la mejor acústica, siempre en continua creación. «Cuando vamos a por él está chorreando de sudor», dice su padre, quien asegura que cuando le felicitaron por acabar el disco se mosqueó porque ya no volvería al estudio a tocar.

Nació para la música. La melodía está dentro de él. «En su cabeza hay notas musicales, es como se expresa. No ha estudiado nada. Lo hace todo de oído y no se equivoca», señala su madre. «El profesor de canto alucinó cuando vio que cantaba con el diafragma de una forma innata», añade el padre. Está en la cresta de la ola y es la estrella allá por donde va. Este verano en Marbella enamoró a Eva Longoria. Más tarde en Cabra anunció matrimonio con India Martínez, donde además invitó a la boda a todo el auditorio. Es espontáneo y su vitalidad es arrolladora. A José Mercé lo agotó con tanta energía. «Ole tú artista, me dice Mercé», matiza. Quiere seguir cumpliendo sueños, como cantar «Solamente tú» con Pablo Alborán –también nominado a los Grammy Latinos–. Se marca metas, aunque lo que le hace feliz es hacer música, a lo que dedica la mayor parte del día. «Juego a cantar», afirma. Llega al punto de que sus padres le tienen que pedir que pare de tocar y cantar para no molestar a los vecinos, pero Adrián contesta: «No, pegan la oreja».

Llegó al mundo sin esperanza. «Nos dijeron que iba a morir o que estaría vegetal», recuerda su padre. Todo se derrumbó, pero lucharon por su vida. Adrián el que más. Es el menor de cuatro hermanos. El niño de la familia que ahora cumple su sueño. Los sentimientos a su alrededor son inexplicables. «No hay palabras», dicen sus padres. La música lo ha salvado. Su carrera puede ser longeva, según los expertos con los que ha trabajado, y su pasión infinita.

Sus padres narran un calvario de operaciones, recuerdan un pasado en el que Adrián tuvo que luchar por sobrevivir. Pero la música nunca dejaba de sonar, pese al martirio. Durante las intervenciones de las manos le tenían que esconder la caja para que dejara de tocar y no se hiciera daño. «Hacía percusión en los picos de las mesas. De tanto golpear una vez vino con uno de los hierros de las operaciones en la mano, se le había aflojado y se lo quitó», relata su madre. Ahora estará en el olimpo de la música latina el 17 de noviembre, peleando por ser la mejor voz de todos los hispanohablantes. El niño que nació sin esperanzas, descubrió un don musical y lo mostró al mundo por YouTube, se consagra en la meca de la música.

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