Propietaria del Shanghai 1968

María Chan: «Al principio solo venían americanos. Ahora nos llegan de toda España»

La cocina cantonesa del Shanghai 1968 cuenta con una gran reputación y tiene a gala ser el restaurante chino más antiguo de España. Y está en Rota

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No es lo típico. Como tampoco su comida. Si uno entra en Shanghai no se dará de bruces con un león dorado ni con el barroquismo asiático, sino con el minimalismo del lejano Oriente al más puro estilo zen. La sencillez de su decoración contrasta con la elaboración de los platos del restaurante chino más antiguo de España. María Chan, tan roteña como la urta y tan china como el dragón, habla sobre el Shanghai 1968, en la avenida de San Fernando de Rota: el histórico negocio heredado de sus padres, emigrantes que llegaron a España en busca de un futuro mejor.

-El nombre del local ya evidencia su antigüedad. ¿Cómo se les ocurrió abrir un restaurante chino en los años 60 en España?

–Mis padres emigraron y vieron que era una posibilidad aquí en Rota. Primero llegó mi padre porque tenía aquí un amigo y un año después vino mi madre. Vieron que Rota era una ciudad con posibilidades para abrir negocios y hasta ahora.

-¿Y cómo reaccionó la población local ante la apertura de un restaurante con comida tan diferente?

-Bueno, al principio sólo venían americanos que ya conocían nuestra comida. Luego comenzaron viniendo los pescadores que comían platos que no eran muy chinos y ya se ha extendido más allá del pueblo. Llegan clientes de toda España. Ahora es necesario incluso reservar mesa, sobre todo, los fines de semanas en verano.

-Antes era casi anecdótico abrir un restaurante chino pero hoy es lo más común en cualquier ciudad. ¿Qué hace entonces especial a Shanghai 1968?

-Como en España hay distintos tipos de cocina –vasca, valenciana, andaluza– nuestra especialidad dentro de la comida china es la cocina cantonesa. Nosotros no cocinamos con tanto aceite ni tanta soja con lo que nuestros platos tienen otra vista y otro sabor. Cuando mis padres ya se jubilaron y mi marido y yo nos encargamos del negocio, apostamos por ampliar el local y, sobre todo, cambiar la decoración. Es, junto con nuestra cocina, nuestra seña de identidad porque no somos el típico restaurante chino: aquí encontrarán elementos minimalistas, biombos y una decoración más elegante.

-¿Y alta cocina?

-Sí, porque son platos muy elaborados. Pero nosotros también mantenemos técnicas tradicionales y el habitual servicio a domicilio de los restaurantes chinos.

-¿Cuál es la especialidad del Shanghai?

-Bueno, todos nuestros platos gustan a los clientes (sonríe), pero quizá el más demandado es el pato asado y el que lleva salsa de arándanos. También el pollo teriyaki, rollitos al curry y nuestros postres. Además, en nuestra carta contamos con platos vegetarianos.

¿Y el secreto para perseverar tantos años?

-Mantener la calidad de los productos, un trato inmejorable a los clientes y un ambiente agradable y minimalista.

-Su cocina exige productos especiales. ¿Cómo se suministran?

-Ahora es mucho más fácil porque hay muchas empresas, sobre todo, en Málaga. Pero en la época de mis padres tenían que ir a China.

-Y usted, ¿ha viajado al país de sus padres?

-Por supuesto. En varias ocasiones y cuando vamos a comer allí siempre te fijas porque si hay algo que puede gustar aquí. Y lo introducimos adaptándolo a los gustos occidentales.

-¿Qué es lo más le gusta de su trabajo?

-Sin duda la satisfacción de ver a los clientes a gusto. Es un honor muy grande cuando recomiendan tu restaurante y llegan clientes nuevos gracias a ese boca y boca, al tiempo que conservas a tus clientes fijos.

-¿Tienen la intención de seguir siendo el restaurante chino más antiguo de España?

-Por ahora sí: queremos seguir igual y mantener nuestra calidad. Aún es pronto pero ya tenemos varios vídeos de nuestra hija cocinando. Yo desde que tengo uso de razón recuerdo a mi padre cocinando, las comidas familiares, con amigos –porque antes la población china de Rota era muy grande– y la celebración de los años nuevos chinos.