País Vasco

María Teresa Castells, un símbolo de dignidad y compromiso

La librería Lagun que ella misma fundó es hoy un símbolo de la lucha contra ETA

María Teresa Castells
María Teresa Castells - USOZ

La tiranía de ETA coartó durante más de cinco décadas la libertad de cientos de miles de personas en el País Vasco. Todo aquel que no sucumbía a sus pretensiones se convertía automáticamente en objetivo de la banda, que consiguió manipular a su antojo a empresarios y políticos a través de la extorsión. Las armas, sin embargo, no lograron ahogar la voz de muchos ciudadanos que, como María Teresa Castells (Busturia, Vizcaya; 1935), arriesgaron su propia vida en defensa de la libertad. Una parada cardíaca motivada por un atragamiento acabó el pasado domingo con la vida de Castells, cuyo mayor legado, la librería Lagun, se mantendrá en el tiempo como un símbolo de la lucha contra la barbarie terrorista.

Si bien su pérdida ha supuesto un duro golpe para todos los valedores de la democracia en el País Vasco, la noticia ha recaído con especial crudeza sobre el Partido Socialista de Guipúzcoa, formación a la que pertenecía su marido, José Ramón Recalde, que falleció el año pasado: «Con María Teresa Castells se marcha un símbolo de resistencia, un ejemplo de dignidad y compromiso –explica a ABC su secretario general, Eneko Andueza–. Con ella, la lucha por la libertad tuvo a una militante fiel, valiente y tenaz con la que nunca pudieron aquellos que azotaron la bandera de la sinrazón».

Andueza recuerda a Castells como una mujer «de pequeña estatura, incluso de aspecto frágil», pero cuya voz «siempre sonó fuerte y decidida en su labor en defensa de las libertades utilizando los libros, la cultura y el pensamiento frente a quienes usaban las balas, las bombas y el cóctel molotov». El mismo ardid con el que años atrás convirtió la Lagun, la librería que fundó en 1968 junto a su marido y el amigo de ambos Ignacio Latierro, en «un foco de luz, un soplo de aire fresco y combativo frente a un régimen franquista que ya languidecía».

«Un lugar donde la libertad se refugiaba, años después, cuando la violencia callejera azotada, por la izquierda abertzale, quiso amordazar al pueblo vasco –añade–. Una época en la que ETA y sus adláteres quisieron acabar con un proyecto intelectual que ponía encima de la mesa la perseverancia de los argumentos, la letra y la palabra como herramienta contra su violencia, convirtiendo a Lagun en la librería más atacada de Europa». En este sentido, Andueza recuerda que la banda terrorista «puso en la diana a su librería en una época en la que los libros se convirtieron en ceniza una y otra vez». Una diana «dirigida también al matrimonio Recalde-Castells, que sufrió un atentado que a punto estuvo de acabar con la vida de José Ramón».

«Ambos construyeron un proyecto de vida que no rehuyó su responsabilidad con una forma de entender la vida desde el compromiso con la paz, con la libertad y con nuestra tierra –destaca–. Un compromiso que seguirá latente y que tendrá en ellos en mejor de los ejemplos».

Toda la actualidad en portada

comentarios