La geometría abstracta de Anni Albers, pionera en el arte textil, en el Guggenheim

El museo bilbaíno repasa las siete décadas de trabajo de la tejedora

BilbaoActualizado:

Nicholas Fox Weber fue una de las últimas personas que vio con vida a Anni Albers. El hoy director ejecutivo de la «Josef and Anni Albers Foundation» conoció los secretos y las pasiones de la tejedora alemana, a la que, por encima de todo, le importaba que su arte «perdurara en la historia». Finalmente, su sueño se cumplió: «Eso es lo que he sentido al ver su nombre en el Guggenheim», ha afirmado el especialista. El pasado jueves, el museo bilbaíno presentó una exposición dedicada a la obra de la artista, una de las más prominentes de la escuela de la Bauhaus y la Black Mountain College.

La muestra, que estará abierta al público hasta el 14 de enero de 2018, recorre las siete décadas de trabajo de Albers (Berlín, 1899 – Connecticut, 1994), reconocida por su papel pionero en el arte textil, sus innovaciones en el tratamiento de las tramas y su permanente búsqueda de motivos y funciones del tejido. Según explicó el comisario Manuel Cirauqui, la exposición realiza una aproximación cronológica de la obra de la berlinesa, pero también permite observar las conexiones entre periodos y series de trabajo diversos.

A.M.

«Ella pensaba en el arte como un lugar de paz», afirmó Fox Weber, que subrayó que Albers, quien se definía a sí misma como «artista» antes que como tejedora, «trabajaba de una forma lenta y sistemática». Sus piezas recibieron la influencia de la cultura precolombina y la industria moderna a través de dibujos geométricos de carácter abstracto y el uso de combinaciones de tejidos, plástico y metal en muchos

Exposición

La exposición, que está dividida en tres salas, comienza con una selección de piezas de su ciclo formativo en la Bauhaus y la Black Mountain College. Se incluyen aquí dibujos preparatorios para textiles, así como numerosas muestras de su trabajo de investigación en torno a las nuevas tramas en tejidos simples y funcionales. Este período combina su presencia en la escena estadounidense con una «apertura emocional hacia la abstracción experimental», lo que dio lugar a esquemas evocadores de paisajes como «La Luz» o que retornan a la abstracción a través de esquemas ya libres («Con verticales»).

A.M.

La segunda parte recoge las obras «de madurez» que realizó una vez abandonó la Black Mountain Collegue. Ya en Connecticut (EE.UU.) y en compañía de Josef, Albers formalizó sus teorías sobre el textil en escritos hoy día considerados fundamentales para entender la evolución del llamado «Fibert Art». Entre ellos se encuentra «On Weaving» («Del tejer»), que fue publicada en 1965 y reeditada por el museo Guggenheim y Princeton University Press. La galería incluye a su vez la pieza que cierra el periodo de la alemana en lo que respecta a la producción de textiles, «Epitaph» (Epitafio).

A finales de la década de los sesenta, Albers se centró en la investigación de los distintos campos de impresión gráfica, esencialmente serigrafías, litografías y ediciones «offset». Aparecieron entonces series como «Domberger», en la que proliferan esquemas triangulares y romboidales con mayores niveles de complejidad gráfica. Formas que se alternan con otras obras dominadas por líneas curvas e intrincadas que evocan laberintos, nudos y marañas de hilos.