«Chuches» adaptadas para los pacientes de cáncer

Azti y Onkologikoa colaborarán para desarrollar alimentos «más atractivos» para los enfermos con falta de apetito

BilbaoActualizado:

Comer es una adversidad más en el proceso de recuperación de la quimioterapia. Algunos pacientes perciben sabores metálicos a la hora de ingerir alimentos, en especial con la carne u otras piezas de alto contenido proteínico. Hay enfermos a los que todas las comidas les saben igual, y a otros les resultan totalmente insípidas. Una lacra con la que se ha propuesto terminar el centro de investigación Azti, que a lo largo de los próximos tres años llevará a cabo un proyecto para desarrollar «chucherías» o barritas que suplan las deficiencias derivadas de la falta de apetito.

Según la responsable del área de Alimentación y Salud de Azti, Matxalen Uriarte, la iniciativa permitirá a las personas que hayan pasado por la quimioterapia disfrutar de productos «más atractivos» desde el punto de vista sensorial que, además, no perderán los nutrientes necesarios para motivar su recuperación. La especialista sostiene que tras un tratamiento tan agresivo como este es habitual que los pacientes vean alterada su percepción de los alimentos, lo cual hace que no se nutran correctamente, pierdan el apetito y desarrollen problemas de desnutrición: «Eso puede hacer que no se encuentren en condiciones de afrontar un tratamiento, o simplemente que no tengan una buena calidad de vida», asevera.

Resultados a medio plazo

Por esta razón, la compañía guipuzcoana inició la búsqueda de una fórmula que permitiera mejorar las condiciones de los enfermos y les hicieran menos «aburridos» los alimentos. La oportunidad surgió de la mano del centro Onkologikoa, con el que han sellado un acuerdo para llevar a cabo proyectos de investigación de comida saludable y cáncer cuyos primeros resultados se esperan antes de 2019: «La investigación es a largo plazo, pero tendrá resultados parciales bastante interesantes -afirma-. En vista al año que viene podremos sacar también algunos productos, aunque no sean definitivos».

Matxalen Uriarte
Matxalen Uriarte- ABC

Para obtener alimentos aptos para los enfermos de cáncer, los investigadores tienen que controlar el «proceso industrial de transformación» del producto para que sus nutrientes «sigan haciendo su función» a la vez que se potencia su sabor. En este sentido, es necesario conocer de qué manera altera la enfermedad el metabolismo de los pacientes: «Se les hace una serie de analíticas muy específicas en sangre y se determina el perfil de ácidos grasos que tienen en sus membranas celulares», explica Uriarte, que añade que en base a las alteraciones que se detectan se pueden realizar «mediciones muy precisas de la parte sensorial».

En lo que se refiere al aspecto de estas «chucherías», la especialista argumenta que no existe una forma definida: «Puede ser un yogur con saborizantes naturales intensificados para la alteración sensorial del paciente, o que combine algún tipo de fruta -destaca-. Pero también pueden ser pequeñas porciones, tipo “pintxo” o tapa, en las que podemos elegir texturas bastante adaptables e introducir algún pequeño ingrediente que enmascare el sabor metálico o reduzca la sequedad de la boca».

Personalización

Si bien los productos que surjan de la colaboración entre Azti y Onkologikoa no se van a poder personalizar a nivel individual, a raíz del estudio los investigadores esperan obtener «características comunes» a partir de las cuales se determinarán el perfil sensorial y nutricional de cada uno de los pacientes.

«Por ejemplo, a nivel general el zumo de naranja es muy bueno para todo el mundo -explica-. Pero hay gente a la que no le sienta bien por la mañana, debe tomarlo a mediodía o por la tarde. Esa es nuestra personalización». En este sentido, argumenta que conocer en profundidad las características de cada enfermo permitirá decidir qué tipo de combinación de dieta será la más adecuada, que además irá «acorde a las alteraciones sensoriales» del paciente.