Una visitante observa en el Bellas Artes «La gallina ciega», de Francisco de Goya
Una visitante observa en el Bellas Artes «La gallina ciega», de Francisco de Goya - EFE

El Bellas Artes de Bilbao atestigua el camino al éxito de Goya

El museo acoge una muestra de 96 obras del artista zaragozano, así como 13 cartas inéditas

BilbaoActualizado:

En una carta fechada el 7 de julio de 1786, Francisco de Goya anunció a su amigo de la infancia, el comerciante Martín Zapater, su nombramiento como pintor del monarca Carlos III. Por entonces, y a pesar de las rencillas que mantuvo con su cuñado y protector, Francisco Bayeu, el artista zaragozano había rubricado varias obras atemporales a encargo de la Corona, lo cual extendió su fama por todo el país: «Del Rey abajo todo el mundo me conoce», convino en otra de las 13 misivas que, desde hoy, están expuestas por vez primera en el museo Bellas Artes de Bilbao.

A.M.
- A.M.

Notas de incalculable valor que, sin embargo, no acaparan todo el atractivo de «Goya y la Corte ilustrada», la última apuesta de la pinacoteca vizcaína, que hasta el 28 de mayo acogerá 96 obras del genio aragonés. Una exposición que pasó también por Zaragoza y que ha sido posible trasladar a Bilbao gracias al trabajo conjunto con la Fundación Bancaria La Caixa y el Museo del Prado de Madrid, que ha cedido la mayoría de las pinturas.

La presentación de la muestra reunió de nuevo este martes a los respectivos directores del Bellas Artes y el Prado, Miguel Zugaza y Miguel Falomir, que hicieron hincapié en que el tiempo ha incrementado el prestigio y la actualidad de las pinturas de Goya: «Dialoga con el público de forma que muy pocos saben hacerlo», manifestó el valenciano, que ha prestado a la sala vasca lienzos emblemáticos como «El otoño» o «El pelele».

Miguel Falomir (i), junto a Miguel Zugaza
Miguel Falomir (i), junto a Miguel Zugaza - EFE

La colección que exhibe desde hoy el Bellas Artes se completa con obras de otros artistas esenciales del siglo XVIII como Luis Paret, Mariano Maella, José del Castillo o Luis Meléndez, que, al igual que las misivas, contextualizan el trabajo de Goya y estructuran la exposición, comisariada por las conservadoras Manuela B. Mena y Gudrun Maurer.

Ilustración borbónica

Estas últimas pusieron de relieve el éxito de Goya a la hora de plasmar en sus obras los cambios sociales que introdujeron los Borbones españoles en el siglo XVIII, época en la que Madrid alcanzó su apogeo. En este sentido, Mena subrayó que monarcas como Carlos III «trajeron novedades básicas en cuanto a la organización del Estado» y propiciaron la irrupción de la clase burguesa en las altas esferas de la sociedad. Óleos como «La gallina ciega», en la que se aprecia a varios aristócratas jugando con majos de la época, dan muestra de esta corriente.

El propio Goya, que a mediados de la década de 1770 realizó sus primeros trabajos para la Corona, disfrutó del privilegio de practicar la caza menor, una de sus grandes pasiones, a pesar de que hasta entonces estaba reservada a la familia real, la nobleza y el clero: «Los Borbones del XVIII se esfuerzan en favorecer la unión de las distintas clases sociales, y ello se refleja en algunos de los cuadros más emblemáticos del pintor aragonés», aseveró la comisaria.

Retratos de vascos y navarros

Dado que es la primera vez que se exhibe el trabajo de Goya en Bilbao, cobra también relevancia la sección dedicada a la extensión de la Corte en el País Vasco, que incluye 11 retratos de políticos, comerciantes y militares vascos y navarros de la época. Entre ellos se encuentran el marqués de Villar de Ladrón y conde de Gausa, Miguel de Múzquiz; el general don José de Urrutia, quien logró por primera vez alcanzar su posición por méritos propios y no por pertenecer a la nobleza; y el que fuera presidente del Consejo de Ministros español Joaquín María de Ferrer y Cafranga.