La delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer, saludada por compañeros
La delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer, saludada por compañeros - EFE
MEMORIA HISTÓRICA

Mayer admite que no había contrato ni expediente para elegir a dedo a la Cátedra

La delegada de Cultura reconoce así que la elección del grupo universitario pudo ser irregular. El Ayuntamiento apalabró el pago de 17.999 euros

MADRIDActualizado:

Poca transparencia y muchos ataques hubo el viernes en la comisión de Cultura, donde la responsable del Área de Ahora Madrid tenía que rendir cuentas sobre la contratación de la Cátedra y los errores cometidos con la Memoria Histórica. Quedó claro que se negoció o pactó el contrato con la institución vinculada a la Universidad Complutense ajustando el presupuesto como un contrato menor (17.999 euros, cuando el límite es 18.000) para no sacarlo a concurso público, como desveló este diario, y que no existen expedientes administrativos que justifiquen la excepcionalidad que alegaban para otorgarlo a dedo.

Según Mayer, no hay documentos porque no se tramitó la contratación al expirar el convenio con la Complutense. Tampoco contó con las tres ofertas alternativas para garantizar el mejor presupuesto que exige la instrucción municipal en contratos menores. Aseguró que no se abonó ningún euro a la Cátedra que dirige la hija de la primera mujer del dictador cubano Fidel Castro, Mirta Núñez Díaz Balart.

Sin embargo, como reconoció la Administración local y la Cátedra, la entidad ajena al Ayuntamiento ya realizó labores para señalar las 30 primeras calles que se iban a eliminar antes del verano. Eso sí, sin contrato. No consiguieron noquear los tres partidos de la oposición a Mayer, quien permanecerá en su escaño con el apoyo de la alcaldesa, pero la dejaron herida de muerte de cara a la opinión pública. No solo por el «oscurantismo» de su política, como lo definieron los concejales de las otras formaciones, sino por los calificativos que le profirieron los encargados de Cultura en el PP, el PSOE y Ciudadanos.

A Mayer le costó levantar la cabeza y la mirada. A sus acompañantes, los representantes de la comisión de Cultura, Guillermo Zapata, Paco Pérez y Montserrat Galcerán, también. Fue la portavoz adjunta de los socialistas (que sustentan con su apoyo al Gobierno de Carmena), Mar Espinar, la más dura. Sobre todo, al comparar el enfrentamiento que había generado la delegada con Patrimonio al retirar el obelisco del Alférez Provisional como «la pataleta de una niña inmadura que pretende incumplir las reglas solo para reafirmarse frente a sus amigos».

Le dolió a Mayer el símil y replicó: «Lamento profundamente el insulto perteneciendo al partido que perteneces porque creo que es absolutamente machista». Espinar dijo a Mayer que su función «le viene grande» y le sugirió que siguiera los pasos de su compañero Zapata: « Le ha marcado el camino, sígalo. No la votaron para esto». En esta línea también la animó la concejal del PP Isabel Rosell a abandonar su cargo: « Lo sentimos, señora Mayer, creemos que con sus desatinos usted ya no tiene ninguna credibilidad [...] insultando a los madrileños. Asuma su responsabilidad política y de gobierno y, de una vez por todas, no escurra el bulto y váyase a casa».

Mayer se defendió con el argumento de que, «durante los años de Gobierno del PP», se «incumplió deliberadamente» la aplicación de la Ley de Memoria. Cifró en más de 400 las peticiones ciudadanas para cambios de calles que habían llegado al Consistorio desde 2007. Basó su comparecencia en la lectura de recortes de periódicos para establecer la cronología de los hechos y aseguró que la retirada del monumento al Alférez Provisional y la placa de José García Vara estaban anunciadas desde el Pleno del 22 de diciembre, momento en que se aprobó Mayer admite que no había contrato ni expediente para elegir a dedo la Cátedra Σ La delegada de Cultura reconoce así que la elección del grupo universitario pudo ser irregular.