Vogue Fashion's Night Out Fiebre «millennial» en la noche de la moda de la Milla de Oro

Unas 50.000 personas, la mayoría jóvenes, celebraron ayer la gran fiesta de la moda entre música y copas

Los jóvenes que ayer se acercaron a celebrar la gran fiesta de la moda nocturna
Los jóvenes que ayer se acercaron a celebrar la gran fiesta de la moda nocturna - MAYA BALANYÀ

La moda ayer, como Cenicienta, se retiró a medianoche. Faltaba media hora para las ocho de la tarde, hora fijada para dar comienzo a una noche en la que el glamour y las últimas tendencias visten las calles de la Milla de Oro, el cuadrilátero de la moda madrileño. 30 minutos para celebrar la Vogue Fashion’s Night Out, un evento en el que las tiendas y las boutiques de alta costura plantan su alfombra roja, abren las puertas durante la noche y ofrecen descuentos y promociones especiales.

Se festejó la moda; y lo hizo por todo lo alto en el Espacio Vogue, ubicado en el tramo de la calle Ortega y Gasset que corta Serrano y Claudio Coello. Allí, los transeúntes se paraban a mirar el «photocall» y las cámaras que esperaban a los diseñadores y artistas que se plantarían frente a él para hacerse fotos en plena calle.

La cola para entrar en este espacio, al que se accedía con invitación, se acumulaba hasta varias manzanas atrás. 12.000 personas entraron, menos de las que hubieran querido, pues el aforo de la carpa se completó la víspera de la fiesta, y la organización tuvo que colgar el cartel de «completo». Desde las 20 hasta las 24 horas, alrededor de 50.000 personas se sumaron a la noche de «shopping».

En el Espacio Vogue se instaló un «photocall» para llevarte un recuerdo de la noche
En el Espacio Vogue se instaló un «photocall» para llevarte un recuerdo de la noche- MAYA BALANYÀ

La música del DJ comenzó a sonar a su hora, y los presentes, deshinibidos, posaban en las portadas de la revista de moda que había en el recinto. Los protagonistas de la tarde fueron los «millennials»; desde adolescentes primerizos estrenando sus mejores galas, hasta treintañeros que aprovechaban la excusa para disfrutar en buena compañía la noche de la moda.

«Ese es el objetivo; pasar una noche con los amigos, llevar tu mejor “look” y aprovechar las ofertas únicas que solo encuentras esa noche... Hacer la moda y el lujo más asequible», explica para ABC Yolanda Sacristán, directora de la revista Vogue. Cientos de tiendas y boutiques pusieron alfombra roja y decoraron sus locales. En la ruta de la VFNO, Tous fue parada obligatoria, ya que montó una caravana frente a su escaparate y repartió copas de cava. Todos querían una foto en el decorado. Justo en la acera de enfrente, el Corte Inglés de Serrano también tenía montado su espectáculo, con un escenario y globos rosas y amarillos por todas partes. Apenas se podía pasar entre tanta gente, y, desde el cielo, el barrio Salamanca debía de parecerse a un manto de rosas y margaritas.

Antesala de la Fashion Week

Este año, la VFNO coincidió con el estreno de la Mercedes-Benz Cibeles Fashion Week, una «casualidad estupenda», como define Sacristán, que pone a Madrid en el punto de mira de profesionales y fanáticos de esta industria.

Los restaurantes y bares de la zona aprovecharon el tirón de la fiesta, y acompañaron en la noche a aquellos que quisieron olvidarse por un tiempo del trabajo y la rutina diaria. La de ayer fue noche de flashes, de «selfies» y de los «looks» tendencia de este otoño: hombros y tobillos al aire, «clutches» -bolsos de mano- y tacones, los protagonistas de la noche. Además, para las pocas que no fueron maquilladas, podían lucir el que realizaba Lewis, el maquillador profesional de la tienda Sunglass Hut.

Dos chicas posan frente a una de las portadas de la revista Vogue
Dos chicas posan frente a una de las portadas de la revista Vogue- MAYA BALANYÀ

La música fue esencial. En el Espacio Vogue, hubo concierto en directo de L.A., grupo de rock indie que arrasa en festivales como el SOS 4.8 de Murcia o el Low Festival de Benidorm. Los decibelios subieron, conforme avanzaba la noche, al son del DJ Johann Wald mientras las copas de vino y los cócteles se alzaban a la luz de la luna. Los asistentes bailaron, rieron y lo pasaron en grande. Y, por el «photocall», dejaron su huella diseñadores de la talla de Roberto Verino, Maya Hansen o Moises Nieto; y actrices como Patricia Montero o Antonia Sanjuan. A todos se les veía encantados entre el público, con el que compartían charlas, se hacían fotografías y tomaban copas. Se sentían «celebrities por un día».

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