Un aspecto de la manifestación contra la degración del casco viejo de noviembre
Un aspecto de la manifestación contra la degración del casco viejo de noviembre - ISABEL PERMUY
Seguridad

Los vallecanos acosados por los «narcopisos» sufren ahora las amenazas de las mafias

«Las redes nos hacen la vida imposible al fastidiarles su negocio, por eso tenemos miedo a salir solos», explican

Piden a los responsables políticos que no se laven las manos, que visiten la zona y que acaben con los guetos

MadridActualizado:

«Nos están haciendo la vida imposible. Les estamos fastidiando su negocio; por eso nos amenazan y hasta hacen el gesto de cortarnos el cuello». Así lo explican a ABC un grupo de residentes en el casco viejo del Puente de Vallecas. Ellos fueron los que empezaron a denunciar con caceroladas a las mafias que manejan los «narcopisos», la prostitución y la degradación de la zona.

Tras la manifestación del 15 de noviembre pasado y la operación policial que culminó con 25 detenidos y 9 «narcopisos» cerrados, los encargados de este mercado ilegal buscan lugares donde instalarse. «Estamos en lo peor del Bronx, entre traficantes, toxicómanos y redes de distinto pelaje. Nos sentimos impotentes. Tenemos miedo», agrega una vecina del barrio de San Diego que prefiere omitir su nombre.

«Los traficantes se sienten presionados y como damos la cara, nos conocen y nos siguen», indica otra. «A mí me hicieron una peineta, pero a dos señoras las amenazaron con robarles el bolso», asegura otra mujer.

Toxicómanos pinchándose en un solar lleno de porquería
Toxicómanos pinchándose en un solar lleno de porquería-ABC

De la Policía, tanto municipal como nacional, no tienen queja los vallecanos. «Actúan de inmediato levantando los "miercadillos" de objetos robados de Monte Igueldo y la Albufera. No dan abasto». Afirman que ellos en poco tiempo han recogido 10 kilos de flyers de prostitutas, ya que los retiran de los coches. «Ahora, en vez de uno ponen tres», recalcan.

«¿Qué más tiene que pasar?»

Se quejan de la presencia de toxicómanos buscándose las venas del cuello en un retrovisor o pinchándose en los pies a la vista de menores; de las jeringuillas; de las ratas en los solares llenos de porquería en uno de los cuales hubo un incendio junto a una gasolinera el martes con el riesgo de saltar por los aires. «¿Qué más tiene que pasar? ¿Hacer un minuto de silencio para que las administraciones tomen conciencia del problema que padecemos?», se preguntan.

Los vecinos critican al presidente de la Junta Municipal, Paco Pérez, por lavarse las manos y desatender el barrio. Lo mismo dicen de la alcaldesa y de otros responsables políticos. «Necesitamos que agilicen las soluciones, que pongan policía a pie de calle, cámaras... Y, mientras tanto, que respondan y vengan a ver este polvorín, nos tranquilicen y se comprometan a acabar con los guetos».