Madrid

Usera declara la «guerra del deporte» a Carmena

Los clubes critican a la edil Arce por el mal estado de las instalaciones: «Ignora la única salida para muchos jóvenes»

Jugadores del Alzona, sobre el campo de fútbol, en un día de lluvia
Jugadores del Alzona, sobre el campo de fútbol, en un día de lluvia - ISABEL PERMUY

En Usera nadie se baja de los trenes. Más bien, al contrario: quien puede se sube a uno para intentar salir de allí. Esta tónica, bastante habitual, hace que el barrio no prospere y se estanque entre delincuencia, abandono escolar, desempleo y familias desestructuradas. Allí, pese a tener menos dinero que en otros distritos, los niños tienen los mismos sueños que los demás y una de las pocas formas de escapar, no del barrio, sino de su realidad, está en el deporte, que en esta zona del sur va más allá de darle patadas a un balón o encestar en una canasta. Es la mejor política social.

Pese a ello, parece que su concejal, Rommy Arce, no ve las cosas igual. De hecho permite que los niños del Club Deportivo Alzola continúen raspándose las rodillas contra la tierra y las piedras de su campo de fútbol que, a día de hoy, aún no es de hierba y eso que los presupuestos de este año guardaron una partida para reverdecer este mal llamado tapete que seguirá igual hasta el año que viene, puesto que la intervención no se ejecutará.

La profundidad de los charcos (en la imagen) impide jugar cuando llueve
La profundidad de los charcos (en la imagen) impide jugar cuando llueve- ISABEL PERMUY

Ayer sufrieron las consecuencias. Tras dos días de lluvia, se quedaron sin jugar sus partidos de liga ya que el campo estaba en unas condiciones lamentables. Con barro y charcos donde se hundía el puño de una mano, los pequeños se volvieron a casa sin poder jugar. «Ya lo imaginábamos; cuando llueve un poco el campo de tierra se convierte en un barrizal y, así, no se puede jugar porque el balón apenas rueda», se lamentaba un niño.

Tampoco está mucho mejor la situación a pie de barrio, en las diversas canchas de cemento que hay dispuestas por el distrito y que, desde luego, no viven sus mejores momentos. Tanto que si algún niño de Usera quiere ser como Pau Gasol, tendrá que empezar por encestar en un aro imaginario, ya que la mayoría de las canastas no tienen, ni siquiera, eso. Por no hablar de cuando hay aro pero la madera del tablero está podrida o el suelo de la cancha totalmente agrietado.

Deporte, «abandonado»

«El deporte en Usera está completamente abandonado», sintentiza Salvador Moreno, presidente de la Asociación Deportiva Curris, que desde 2011 pretende que los chavales del barrio se queden y ayuden a mejorarlo a través, precisamente, del baloncesto. «Nos sentimos ninguneados, madrileños de segunda o tercera», añade el presidente del Alzola, Agustín Labad, quien también califica la situación como «lamentable». «El deporte y la cultura en la zona sur están fatal, como todo. No hacen nada, de verdad, créeme», refrenda Ricardo Galiano, secretario de otro club de fútbol del distrito, el Orcasitas, al que también le deben -aunque en este caso la Comunidad- un campo de hierba para sus pupilos, que se dividen entre los que pueden y no pueden pagar. Eso sí, todos juegan y nadie se queda fuera.

«Lo único» que tienen los niños es el deporte y, si esto no se cuida -como ahonda Moreno-, podrían distraerse...»

Galiano explica que, en Usera, «lo único» que tienen los niños es el deporte y, si esto no se cuida -como ahonda Moreno-, podrían distraerse...». «Si un chaval de 14 años se aburre, termina haciendo gamberradas; y las gamberradas en este barrio llegan a lo más alto. Aquí hemos tenido muchos problemas con drogas, delincuencia y el deporte les conduce hacia otro lado». Para evitarlo, decidió lanzar con un par de amigos «los Curris», como allí les conocen: «Quiero que los chavales de mi barrio se queden en mi barrio».

Y esto les está costando, además de horas de su tiempo libre, numerosas broncas en los plenos del distrito con Arce, a quien acusan de favoritismo al primar los intereses de unas asociaciones sobre otras: «Nos tienen en una lista negra porque no les bailamos el agua». De hecho, hace unas semanas en sede plenaria, la concejal presidente rechazó una propuesta de «los Curris» para organizar un torneo de baloncesto en verano en un pabellón de la zona. Les dijo que jugaran en la calle, en las mismas canastas que están destrozadas.

Plantones de la concejal

«Es bastante frustrante, creíamos que esto iba a cambiar con Ahora Madrid. De repente llegó un grupo político que nos dijo que las asociaciones deportivas tendríamos protagonismo y nos hemos encontrado con que hacen lo mismo que los anteriores», zanja Moreno, cuya asociación lleva a cabo lo que Labad explica que es «la labor social que no hace el Ayuntamiento».

Broncas no, pero un par de plantones por parte de Rommy Arce sí que se ha llevado Labad en su odisea por darle un césped al campo de su club. «La primera vez fue al poco de tomar posesión, que ni se presentó, y la segunda nos dijo que tenía prisa y nos dejó con un técnico del Ayuntamiento porque decía que tenía una reunión», revela el presidente del Alzola, que ya únicamente pide «dignidad» al Consistorio para cumplir su palabra y que 2016 sea el último año en el que los diferentes conjuntos de esta modesta entidad jueguen sobre tierra.

De momento, la vida sigue igual en Usera donde, aunque las instituciones no acompañen, la batalla sigue servida. No se van a rendir hasta que sus chavales tengan las mismas oportunidades que el resto. O, al menos, para que nadie les empuje a coger el tren.

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