Sara Hernández, en la sede del PSM, en el comité regional del pasado 30 de septiembre
Sara Hernández, en la sede del PSM, en el comité regional del pasado 30 de septiembre - EFE

Las tres almas del PSOE resucitan los fantasmas del socialismo en Madrid

El comité regional de este domingo reune a unos dirigentes madrileños divididos entre partidarios de Pedro Sánchez, Patxi López y Susana Díaz

MADRIDActualizado:

La históricamente convulsa organización del PSOE en Madrid está en camino de enfrentarse a un nuevo cisma. El comité regional ordinario que se celebra este domingo reune a los dirigentes del partido en Madrid, que se encuentran divididos entre los seguidores de Pedro Sánchez, los de Patxi López y quienes seguirían a Susana Díaz si se decidiera a presentarse a las primarias del partido.

«Se va a liar parda», pronosticaba un veterano cargo público del PSOE madrileño, ante lo que se avecinaba este fin de semana. Y es que es la primera vez que se reune el órgano de gobierno de los socialistas de Madrid desde hace meses. Y lo hace en plena carrera por las primarias en el partido, y con un enfrentamiento a cara de perro entre la gestora que salió de la penosa Ejecutiva Federal de finales de septiembre en que Pedro Sánchez perdió su condición de secretario general del PSOE.

Todos juntos

La reunión tiene carácter ordinario, y en ella se presentará el informe de gestión de la Ejecutiva. Pero allí van a coincidir los partidarios de Patxi López -empezando por la secretaria general del PSM, Sara Hernández, que apoya al dirigente vasco en su carrera a las primarias, como dijo ella misma el 30 de enero-, con los «pedristas» que sostienen al anterior secretario general; y los «susanistas», que esperan cada vez más impacientes a que Susana Díaz se decida a anunciar su candidatura. Entre estos últimos se encuentra el alcalde de Móstoles, David Lucas.

En el partido temen que este nuevo enfrentamiento despierte los fantasmas de la formación en Madrid, una agrupación especialmente conflictiva desde sus orígenes, y que vivió décadas atrás los años más negros cuando aún se llamaba Federación Socialista Madrileña. Los enfrentamientos entre distintas familias dentro del partido no se desvanecieron con el cambio de nombre; muy al contrario, siguieron las guerras de facciones, especialmente tras la llegada de Tomás Gómez a la secretaría general.

Sara Hernández obtuvo la mayoría en las primarias del PSM: un 57,7% de los votos, 3,800 apoyos

Gómez, como se recordará, fue elegido en primarias, pero más tarde Pedro Sánchez no tuvo empacho alguno en borrarle del mapa destituyéndole en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas, temiendo un resultado atroz para su partido, que es lo que auguraban las encuestas. Para sustituirle, se organizaron nuevas primarias donde Sara Hernández -del agrado de Sánchez- obtuvo la mayoría: un 57,7% de los votos en unas elecciones muy poco participadas: los votos obtenidos por ella no llegaron a 3.800.

La división es palpable en todas las instituciones donde hay representantes socialistas en Madrid: en el grupo municipal del Ayuntamiento hay afectos a Sánchez, a Patxi López y a Susana; y lo mismo entre los diputados de la Asamblea de Madrid, y entre los alcaldes donde gobiernan los socialistas: apoyan a Patxi López los de Fuenlabrada, Getafe (la propia Sara Hernández), y Alcalá de Henares, Coslada, Arganza y Navalcarnero.

Repartidos entre candidatos

El alcalde de Móstoles ha acudido a los actos de Susana Díaz en Madrid y le ha manifestado su apoyo. La alcaldesa de Aranjuez ha participado en eventos con estos dos dirigentes nacionales. Y los partidarios de Pedro Sánchez -que eran mayoría antes de su marcha de Ferraz- continúan apareciendo en gran número en los actos que convoca, entre ellos el que organizó en Alcorcón con la presencia de la portavoz municipal en la localidad, Natalia de Andrés.

Aún faltan varios meses para que se resuelva el dilema de las primarias del PSOE, que no se celebrarán hasta finales de mayo. Pero la fragmentación de los militantes y dirigentes del partido en Madrid adelantan una crisis que, más pronto que tarde, amenaza con estallar también en la histórica agrupación madrileña.