Madrid

Di Stéfano quiere volver al jardín del Bernabéu

«La Saeta» tendrá calle en Valdebebas después de perder un espacio en Chamartín por error

Alfredo Di Stéfano, el día de su debut con el Madrid, en 1953
Alfredo Di Stéfano, el día de su debut con el Madrid, en 1953 - ABC

El delantero centro que cambió la historia del Real Madrid tendrá una calle en la capital. En Valdebebas. El miércoles pasado, coincidiendo con el día mundial del Alzhéimer, enfermedad que despojó de pulso y recuerdos a Alfredo Di Stéfano, el pleno de la Junta de Distrito de Hortaleza aprobó por unanimidad, y a propuesta del Partido Popular, inmortalizar su nombre en un espacio físico de la ciudad. El mito por fin tendrá su placa entre las vías de Félix Candela y Julio Cano Lasso, al lado de las instalaciones deportivas del Real Madrid.

El hijo pequeño de «La Saeta Rubia», Ignacio, estuvo presente en la sesión plenaria para agradecer el tributo póstumo a su progenitor. Sin embargo, quiso aclarar a este diario que en ningún caso ellos se opusieron un año antes a que su padre diera nombre a unos jardines a pocos metros del estadio Santiago Bernabéu. Todo lo contrario. Les arrebataron la posibilidad de opinar y les hubiera encantado ese enclave, cuenta.

En el último pleno de Chamartín que se celebró con Ana Botella como alcaldesa, en abril de 2015, el PP quiso llevar su propuesta de homenajear al hispano-argentino en una zona verde ubicada entre las calles del Doctor Fleming y Manuel de Falla. Sin embargo, el Ayuntamiento de Madrid comunicó que finalmente no presentarían la moción porque la familia no estaba de acuerdo. La versión oficial que se transmitió entonces fue que habían dicho que la figura del futbolista merecía un emplazamiento más digno. Casi un año y medio más tarde, los descendientes del querido deportista rompen su silencio tras considerar que se ha faltado a la verdad.

«Estamos encantados con cualquier homenaje que se le otorgue y con la calle que le han dado, pero nosotros no nos negamos a que pusieran su nombre en los jardines», remarca Ignacio Di Stéfano. Narra que nadie se puso en contacto con la familia para ese gesto. Según su versión, el Gobierno municipal habló directamente con el Real Madrid, ya que fue el que expresó inicialmente que estuviera cerca de su templo. «Fue un directivo del club, quien dijo que era cercano a la familia, el que no dio el consentimiento al considerar el lugar de poca cosa», afirma el hijo.

Pero los Di Stéfano hubieran celebrado que el recuerdo de su padre se perpetuara en los jardines de Chamartín, ya que formaban parte del entorno en el que habían vivido y estaban al lado del estadio donde su padre se convirtió en leyenda. Es más, entre esos árboles jugaban los pequeños cuando salían del Colegio San Agustín. Su casa se ubicaba relativamente cerca, en la calle de Pedro Muguruza, relata el vástago más joven del futbolista, quien rememora el episodio más trágico del jugador, a muy poca distancia de ese jardín.

Dos días antes del último aliento del goleador, el 5 de julio de 2014, celebraba su cumpleaños con toda la familia en un restaurante de la calle de Juan Ramón Jiménez. En esa comida, su enfermedad le concedió alguna tregua de lucidez entre sus más queridos. Pero, al salir del establecimiento, con la condena de haber sido desahuciado ya en los informes médicos, una insuficiencia respiratoria apagó al hombre que sumó cinco Copas de Europa seguidas en su palmarés. Allí, en Chamartín, a los 88 años de edad, se puso fin a su historia.Está en manos políticas devolverle en la zona su memoria.

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