Soto del Real

Soto del Real, más allá de la cárcel «vip»

El pueblo serrano se reivindica como lugar turístico al margen de los reos famosos

Juan Lobato, el alcalde del pueblo, en el balcón de su despacho
Juan Lobato, el alcalde del pueblo, en el balcón de su despacho - José Ramón Ladra

La prisión de los denominados «corruptos vip» lo ha colocado en el mapa y en el centro de todas las miradas. Se trata de Soto del Real, un tranquilo municipio serrano, tradicional lugar de veraneo para los madrileños, situado a 42 kilómetros de la capital y puerta de entrada al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Sin embargo, lo que le ha dado fama a nivel nacional es que por el quinto penal de la Comunidad de Madrid, que se ha convertido en una suerte de «gran hermano mediático», han desfilado personajes como Mario Conde, Luis Bárcenas, Francisco Correa, Gerardo Díaz-Ferrán, Miguel Blesa, Ángel María Villar y su hijo Gorka, entre otros «ilustres» reos acusados de corrupción, blanqueo, cohecho... Ahora, aloja al expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, a Jordi Pujol Ferrusola, hijo del expresidente de la Generalitat de Cataluña, y a Sandro Rosell, expresidente del Barça.

Rodeado de vacas pastando, no en vano sus productos cárnicos tienen la denominación de origen de la Sierra de Guadarrama, la cárcel que cuenta con más de mil celdas, fue inaugurada en 1995 por Juan Alberto Belloch en medio de un gran rechazo vecinal, con el entonces alcalde, independiente, a la cabeza. Este llegó incluso a romper el bastón de mando en una protesta que fue enmarcado para la posteridad. Es la segunda más moderna de la región, tras la de Estremera, y según las fuentes consultadas por ABC, estos reclusos acaban en este recinto penitenciario al ser encausados por la Audiencia Nacional y por su cercanía a la capital. «No reciben trato de favor», no obstante, soto voce, sostienen lo contrario. Lo mismo que afirman en el municipio. reciben «trato de favor».

«Ahora saben donde vivo»

El municipio, aprovechado el «tirón» de sus apariciones en las televisiones del país, se quiere reivindicar como enclave turístico y vender todo su potencial. Soto está en un entorno privilegiado en la zona de la Cuerda Larga que alberga La Pedriza y el Valle de la Hoya de San Blas, muy cerca del embalse de Santillana. Por ello, es punto de partida para rutas de senderismo, ya que también forma parte del Parque de la Cuenca Alta del Manzanares. Su iglesia parroquial de la Virgen de la Inmaculada conserva su torre del siglo XV y posee un pintoresco puente medieval. Además, tiene fresnos centenarios en el parque del río y una abundante población de cigüeñas.

En el pueblo, de 8.800 habitantes, las personas consultadas por este diario, opinan que la presencia de esos reos no ha tenido ninguna repercusión. «Nos da rabia que se nos conozca ahora por una cárcel que lleva aquí 20 años, aunque puede venirnos bien porque nos da publicidad. Siempre hemos tenido muchos visitantes, incluso extranjeros; los fines de semana estamos a tope», explican Clara Nieto e Isabel López, responsables del Hotel Prado Real, el único del municipio. Recalcan también que «ni las familias de esos reclusos ni sus abogados se acercan por aquí, según salen, se van derechos a Madrid». «Yo he hablado con los hosteleros y la actividad se mantiene estable. No ha aumentado», dice Arturo Alonso, encargado de la Taberna Rocío, molesto porque en el resto de España no conozcan lo bonito que es su pueblo.

«Yo lo único que he notado es que ahora, cuando digo dónde vivo, me dicen: "¡Ah!, donde la cárcel"»
«No afecta en la vida diaria, la población ha aumentado en los últimos años por su cercanía a Madrid, ya que se tarda 40 minutos. Soto ha pasado de ser un lugar de veraneo a una ciudad dormitorio. Yo me he mudado», sonríe Rosa, en la plaza. «Lo único que he notado es que ahora, cuando digo dónde vivo, me dicen: "¡Ah! Donde la cárcel"», agrega José Luis en su carnicería.

El alcalde, Juan Lobato, del PSOE, corrobora que el impacto económico y social por la presencia de los presos famosos es nulo. «Cuando se realizó el primer "Gran Hermano" de televisión, sí que nos supuso beneficios económicos; venían miles de personas las noches de las galas y los alimentos y todo lo que necesitaba el programa lo compraban aquí», precisa.

«La Fuga y Los Fugitivos»

Para Lobato, lo principal es que se hable de Soto para que se conozcan sus maravillas. Además del turismo de naturaleza, el alcalde destaca que la localidad acoge, junto a Segovia, eventos internacionales de la talla del festival de títeres Titirimundi y, desde hace seis meses, el pueblo ha sido incluido en la ruta occidental del Camino de Santiago. Y hay más:«Este verano hemos estrenado el Refugio de Giner de los Ríos de La Pedriza, que llevaba cerrado una década, y una Casa Rural; y el pasado, un hostal», añade. Además, se han establecido empresas de turismo activo: «No tenemos paro y se vive francamente bien».

Ahora son las fiestas de Nuestra Señora del Rosario y en los carteles se anuncia el concierto de La Fuga y la Charanga de Los Fugitivos. «No serán algunos de los de la cárcel, ¿eh?,», bromean algunos parroquianos.

Toda la actualidad en portada

comentarios