Así quedará la Gran Vía tras la reforma
Así quedará la Gran Vía tras la reforma - ABC

Así será la nueva Gran Vía a partir del puente de la Constitución

El acceso al vehículo privado quedará prohibido desde la próxima campaña de Navidad. El Ayuntamiento comenzará las obras de remodelación en enero

MADRIDActualizado:

El que creyese que nunca llegaría ya puede poner en marcha la cuenta atrás. Quedan 62 días para que la Gran Vía cierre sus calzadas al vehículo privado para siempre –o, al menos, hasta que otro Gobierno lo revoque–. El Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, aprovechará la próxima campaña de Navidad para convertir la gran arteria de la ciudad en zona reservada para los peatones, los residentes y los transportes públicos y de mercancías. No hay hueco para más.

El delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, dio ayer la noticia en Onda Madrid, asegurando que las restricciones al tráfico en la Gran Vía previstas para Navidad se prolongarían más allá de ese periodo, ya que unas semanas más tarde comienzan las obras para la ampliación de las aceras. A su juicio y al del Ayuntamiento, «no tiene sentido» cerrar la avenida para luego abrirla al tráfico rodado y volverla a cerrar. Calvo recalcó que su equipo quiere una remodelación integral para que los peatones pasen a ser los «protagonistas». El Consistorio está tramitando el proyecto para licitar el contrato y la idea es que las máquinas entren en esta vía centenaria dos semanas después de que acaben las fiestas. En enero empezaría su remodelación, de la mano de la plaza de España.

55.000 coches al día

El edil del Urbanismo de la ciudad recordó que por esta vía transitan en torno a 55.000 coches al día y, que con su reforma, la idea es reducirlo a 10.000 vehículos. «El objetivo es conseguir una ciudad más verde y amable», dijo, y se atrevió a ofrecer la impresión que tendrán los madrileños sobre este megaproyecto: «Lo recibirán muy positivamente».

En el debate del Estado de la Ciudad del pasado mes de mayo, la alcaldesa, Manuela Carmena, explicó cómo quedaría la Gran Vía diez meses después de que se inicien las obras. Estará dividida en dos tramos. Entre la plaza de Cibeles y la de Callao, la bicicleta convivirá con el resto de los vehículos en los ciclocarriles 30, y la calzada estará formada por cuatro carriles. Entre la plaza de España y la de Callao, los ciclistas contarán, en sentido subida, con un carril bici segregado, debido a la pendiente de la calle. Por ello, en este tramo habrá cinco carriles, y en sentido bajada, hacia la plaza de España, las bicicletas compartirán calzada con otros vehículos.

Se contempla la reordenación de los carriles para autobuses y taxis, así como las áreas para carga y descarga, residentes y acceso a los aparcamientos de la zona. Toda esta operación se llevará a cabo con un presupuesto inicial de 5 millones de euros. Paralelamente, se van a remodelar las seis plazas del entorno.

El Ayuntamiento de Madrid hizo pública una consulta del 13 al 19 de febrero para decidir sobre el futuro de la Gran Vía. De los 2,7 millones de madrileños con derecho a voto, solo participaron 214.076 personas. En la encuesta realizaba cuatro preguntas: «¿Estás de acuerdo con mejorar el espacio peatonal de la Gran Vía mediante la ampliación de sus aceras?»; «¿Consideras que sería necesario incrementar el número de pasos peatonales de la Gran Vía para mejorar la comunicación peatonal?»; «¿Consideras necesario mejorar las condiciones de las plazas traseras vinculadas a Gran Vía para que puedan ser utilizadas como espacio de descanso y/o de estancia?»; «¿Estás de acuerdo en que el transporte público colectivo debe mantener su prioridad en la circulación rodada en la Gran Vía?».

Menos de 80.000 votos

De las 83.100 personas que respondieron a las cuatro cuestiones, un 85,49% respaldaba darle prioridad al peatón a través de la ampliación de aceras, frente al 13,79% que votó en contra. La mayoría de los votantes también querían que se mejoraran las plazas aledañas (88,25% de votos a favor), que se incrementara el número de pasos de peatones (66,74%) y que se diera prioridad al transporte público frente al vehículo privado (el 92,23%).

El cierre de la Gran Vía a los coches particulares se enmarca dentro de la conocida como Área Central Cero Emisiones o la APR única, que será una realidad antes del verano que viene. Esta medida, a su vez, se incluye en el Plan A de Calidad del Aire que aprobó el Área de Medio Ambiente y Movilidad, con Inés Sabanés al frente, el mes pasado. La delegada informó de que responde a las exigencias de la Unión Europea en materia de contaminación antes de 2030: «Según estudios realizados por la Universidad Politécnica, en 2020 se habrán conseguido disminuir un 23% las emisiones de dióxido de nitrógeno».