Carl Lewis, en 1987, en la pista de Vallehermoso; a la dcha., un grupo de vecinos charla, el miércoles por la mañana, ajenos a los rumanos acampados esta semana
Carl Lewis, en 1987, en la pista de Vallehermoso; a la dcha., un grupo de vecinos charla, el miércoles por la mañana, ajenos a los rumanos acampados esta semana - FOTOS: DE SAN BERNARDO

La ruina de Vallehermoso: de templo de Carl Lewis a campamento de mendigos rumanos

La Policía desaloja a varias familias que habían acampado en la parcela del antiguo estadio de atletismo

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En un rincón de lo que antaño era el emblemático estadio de Vallehermoso, varias familias de gitanos rumanos convivían hasta ayer en condiciones infrahumanas. «El jueves de la semana pasada forzaron la cerradura de una de las puertas y montaron las tiendas», relata una mujer, quien, desde su balcón, ha venido observando el devenir de este asentamiento ilegal. «Por el día no solía haber mucho movimiento; yo creo que solo lo utilizaban para dormir», prosigue, sin entender por qué las autoridades han tardado tanto en actuar. El miércoles por la noche, la Policía Municipal, alertada por los vecinos, acudió a desmantelarlo.

Según pudo comprobar este periódico horas antes de que se marchasen, el clan de moradores campaba a sus anchas con total impunidad. «No se puede pasar, nosotros vivimos aquí», advertía uno de ellos, cargado de chatarra, antes de perderse tras el umbral de la valla. El campamento estaba formado por una decena de personas, dedicadas en su mayoría a la mendicidad. «Creemos que son los mismos que piden a la entrada de varios supermercados cercanos», explicaban Pepe y María Ángeles, dos vecinos, abonados al gimnasio Go Fit Madrid.

Dos de las tiendas donde dormían hasta ayer
Dos de las tiendas donde dormían hasta ayer

Esta instalación deportiva, que cubre una pequeña parte del solar, fue levantada con el objetivo de reactivar la zona. En 2008, la capital decía adiós al uno de los dos estadios de atletismo –el otro era La Peineta, hoy convertido en el nuevo feudo del Atlético de Madrid– de dimensiones aptas para la alta competición. La obras para remodelar el antiguo Vallehermoso de cara a la apuesta olímpica madrileña de los Juegos de 2016, fueron paralizadas por la acuciante crisis que azotaba al país. Para entonces, las máquinas habían demolido la pista y las gradas, por lo que el tartán sobre el que «voló» el imponente Carl Lewis quedó convertido en un recinto destartalado de escombros.

Nuevo contrato

Nueve años después, el Ayuntamiento aprobó en julio el contrato de construcción de la infraestructura, para la que se invertirá un total de 17 millones y cuya inauguración se espera que sea posible en octubre de 2018. Mientras eso llega, los residentes de Chamberí observan con estupor la actual degradación del solar. «El abandono que hay es vergonzoso», protestan, con la resignación evidente de quienes no creen que, tras una década de inacción municipal, vaya ahora a cambiar algo.

Otros, en cambio, tienen claro que la decisión de levantar un estadio no es la mejor solución. «Nos hubiera gustado que se haga un polideportivo para todos», reclama la portavoz de la asociación vecinal «El Organillo», Pilar Rodríguez. Sea como fuere, lo cierto es que en el esquinazo entre las calles de Juan Vigón y Jesús Maestro, el clan de usurpadores vivía ajeno a la polémica. «¿Tienes una moneda para comida?», preguntaba una joven, nada más salir a la calle. «Aunque no han generado ningún problema; era inconcebible que vivieran de esta manera», sentencian los vecinos.