Los terrenos de vía férrea donde se levantará parte de la llamada Operación Chamartín
Los terrenos de vía férrea donde se levantará parte de la llamada Operación Chamartín - MAYA BALANYÀ

Los pequeños propietarios pagarán menos con el nuevo plan Chamartín

Nuevo Norte equilibra las cargas urbanísticas, que ahora se aplican en proporción al suelo y el ámbito, no del total

MADRIDActualizado:

Los grandes cambios de la nueva Operación Chamartín, rebautizada como Madrid Nuevo Norte, van más allá del baile de cifras. La división del proyecto en cinco ámbitos –estación de Chamartín; distrito de negocios; Fuencarral-Malmea; Fuencarral-Tres Olivos y Fuencarral-Las Tablas– supone que el reparto de las cargas urbanísticas serán más equilibradas; si con el plan anterior un propietario minoritario pagaba en relación con el total, ahora lo hará en proporción al suelo que aporta y al ámbito en el que se ubica. Estos particulares, además, estarán ajenos a las grandes infraestructuras.

Quién se hará cargo de este último aspecto, precisamente, es el requisito que pone Cristina Cifuentes para aprobar el proyecto. No obstante, tanto el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, como el presidente del promotor Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar, aseguraron durante la presentación de la operación, hace una semana, que la ampliación del Metro y la reforma del Canal de Isabel II serán a cuenta de DCN, aunque será la Comunidad de Madrid quien ejecute las obras. La presidenta regional, que ha pedido una reunión con Manuela Carmena porque asegura desconocer los detalles del plan, no estuvo en la presentación de Nuevo Norte. «No conocemos ni un dato concreto», dijo entonces el Ejecutivo regional.

Si bien aún no se conoce el alcance económico de esta actuación, sí está claro que se deberán construir tres estaciones del suburbano y trasladar, casi con seguridad, los depósitos del Canal. La viabilidad de la prolongación de la Castellana está supeditada, en todo caso, a que la Comunidad dé el visto bueno a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana.

Los propietarios minoritarios, explican fuentes de la operación, no deberán preocuparse de cualquier coste que sobrepase los límites de su ámbito, así como de las obras del Nudo Norte y del Nudo de Fuencarral, que correrán a cuenta del Ayuntamiento de la capital. Tampoco de la «city» financiera, que será asumida por DCN, y de la reforma de Chamartín, sufragada por Adif. Así, este reequilibrio en la ejecución de la urbanización significa que únicamente asumirán la parte proporcional a su parcela y a su zona. Si un propietario posee un 0,5 por ciento del total con una parcela en Fuencarral-Malmea, solo pagará por ese porcentaje, siempre según el volumen de ese ámbito. Anteriormente, sin embargo, pagaba el 0,5 por ciento de todas las cargas urbanísticas del proyecto.

Además, estos dueños dispondrán de su propiedad tras excluirse del cómputo de edificabilidad de las vías que finalmente no se transforman. Los pequeños propietarios, aproximadamente, suponen un 17 por ciento del total de la superficie total.

Participación ciudadana

Tal y como avanzaron los implicados en la presentación de Nuevo Norte, la previsión es que las obras comiencen en 2019, después de que en el próximo año se concluyan todos los trámites administrativos, que empezarán en diciembre de 2017. Durante todo este periodo, uno de los elementos fundamentales será la participación de los vecinos, que ya hicieron lo propio mientras el plan estuvo bloqueado.

El diseño del norte de la capital, que contará con amplias zonas verdes y cerca de 11.000 nuevas viviendas –4.100 protegidas–, será consensuado con los residentes de la zona. Las mismas fuentes aseguran que se habilitarán los cauces pertinentes para que se aporten ideas, sugerencias y preocupaciones. «Este proyecto nace de una nueva forma de hacer urbanismo, y solo así puede desarrollarse», sostienen.