Pederasta de Ciudad Lineal Antonio Ortiz, el monstruo de las mil caras

El presunto pederasta de Ciudad Lineal ha compartido módulo con los asesinos de Rocío Wanninkhof, Sonia Carabantes y Mari Luz Cortés

Vídeo: Ortiz se enfrenta a más de 80 años de prisión - ABC

Tuvo cinco meses a la Policía Nacional en jaque, más de 150 días en los que los agentes del Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Brigada de Policía Judicial y un nutrido refuerzo desempolvaron cientos, miles de archivos sobre pedófilos y pederastas investigados en los últimos años. Bajo la dirección del veterano comisario José Luis Conde, la operación Candy echó a andar a contra reloj: la gran obsesión de los investigadores era poner rostro al monstruo antes de que actuara de nuevo; sobre todo a raíz de la agresión a una niña china de 5 años a la que estuvo a punto de matar. Siete casos le imputaron, pero solo tendrá que responder sobre cuatro. Los más salvajes y con mayor carga probatoria.

El 24 de septiembre de 2014, España se despertaba con una de las noticias más esperadas. El pederasta de Ciudad Lineal acababa de ser apresado en Santander. Se supo entonces que se trataba de Antonio Ortiz Martínez, tenía 42 años y era de Jaén, aunque llevaba mucho afincado en Madrid. Desde hacía diez días estaba con el teléfono pinchado, después de reducir la primera lista de miles de sospechosos a doce, y de ahí a tres candidatos. Uno de ellos era él. Sus últimos días en libertad los había pasado bajo una estricta vigilancia policial, sin que él lo supiera. Pero al final desconfió y se escondió en casa de unos tíos suyos en la capital cántabra.

¿Quién era en realidad el enemigo número uno de los madrileños? Divorciado, Padre de dos hijos, sin oficio estable conocido y adicto a los anabolizantes. Pronto corrieron como la pólvora sus fotos en un gimnasio de la calle de los Urquiza. De hecho, uno de los aspectos que más se analizará por los periodistas el primer día de la vista oral va a ser su más que probable deterioro físico.

ABC fue el medio que dio a conocer la existencia de este depredador sexual y el que lo bautizó como el pederasta de Ciudad Lineal, zona que siempre estaba presente en sus raptos. Aunque residía a caballo entre el piso de su madre, en Hortaleza, y otro en el polígono de las Mercedes (San Blas-Canillejas).

Ortiz tenía antecedentes policiales por conductas sexuales con menores, en este caso el abuso a una niña de 6 años por el que permaneció encarcelado siete años, pero obtuvo el tercer grado en 2006; y por una extorsión para cobrar una deuda en Alcalá de Henares, en la época en que trabajaba como matón para Los Miami. Aunque este último capítulo quedó en nada judicialmente. Se libró por los pelos, aunque en el sumario de las mafias de la noche aparece su nombre indubitadamente.

Régimen de aislamiento

Al principio se trabajó con la hipótesis de que el sospechoso fuese un policía, guardia civil o vigilante de seguridad, por su capacidad para evitar ser captado por las cámaras de seguridad. Pero, más allá de sus antecedentes, su única relación con los agentes era que se entrenaba a diario en un gimnasio de Canillas al que acuden muchos policías. Allí, entre mancuernas y máquinas, escuchaba como algunos funcionarios hablaban del "pederasta de Ciudad Lineal", sin percatarse de que lo tenían levantando pesas unos metros más allá.

En el régimen de aislamiento en el que ha permanecido desde que pidió el traslado al penal de Herrera de la Mancha (Ciudad Lineal) no podía hacer ejercicio, ni participar en talleres, ni comer fuera de la celda. Apenas una hora libre en un pequeño patio y casi siempre solo. Se le aplicó el régimen FIES 5 (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), uno de los más restrictivos. Su comportamiento allí ha sido correcto y dedicaba las horas a leer. Ese pequeño módulo lo compartía con otros dos monstruos que todos conocemos: Tony Alexander King, asesino de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, y Santiago Del Valle, asesino de la niña Mari Luz Cortés. De cara al juicio que arranca mañana, desde hace unos días se encuentra en Alcalá Meco.

Antonio Ortiz tendrá su derecho a explicarse. A la presunción de inocencia. Pero son tantas las pruebas que dejaba "este león cuando salía a cazar", que los dos meses en el banquillo lo va a tener muy complicado.

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