El restaurante Guipúzcoa, arrasado después de los incendios
El restaurante Guipúzcoa, arrasado después de los incendios - DE SAN BERNARDO

Okupas y abandono: la ruina de la Casa de Campo que los toreros quieren evitar en la Venta del Batán

El último incendio en uno de los restaurantes del Paseo de la Restauración, arrasados desde hace años, coincide con la orden de desalojo a la escuela de tauromaquia. «Si nos vamos detrozarán la escuela», advierten

MadridActualizado:

Solo unos días separan la orden de desahucio en la Venta del Batán y el segundo incendio en el restaurante Guipúzcoa; ambos en la Casa de Campo y ubicados a poco más de media hora a pie. La situación que atraviesan los antiguos locales del Paseo de la Restauración, abandonados desde hace años y tomados por okupas, es el espejo al que no quieren mirar los profesionales y aficionados de la escuela de tauromaquia. «Si nos vamos, va a pasar los mismo que en los restaurantes, lo van a destrozar todo», advierten ante la exigencia del Ayuntamiento de la capital para que abandonen el recinto.

El contrato entre la escuela de tauromaquia Marcial Lalanda y el Consistorio expiró el pasado 31 de diciembre. Aunque la empresa municipal Madrid Destino, propietaria de las intalaciones, ha enviado hasta dos burofax para que entreguen las llaves, los moradores del recinto desde hace más de treinta años han ignorado el requirimiento, bajo el argumento de que esperaban que algún operario fuera al Batán para este propósito.

Los profesionales y aficionados taurinos, sin embargo, advierten de que no se marcharán; si es preciso, aseguran, saltarán la valla y dormirán en la Venta del Batán para evitar el desalojo. «Esta es nuestra casa y de aquí no nos vamos», declararon a ABC. Sostienen que «no tiene sentido» utilizar las instalaciones para otra cosa que no sea la tauromaquia, con el añadido de que están convencidos de que su marcha será el primer paso para la destrucción del recinto.

Profesionales y alumnos entrenan en la nave de la Venta del Batán
Profesionales y alumnos entrenan en la nave de la Venta del Batán-MAYA BALANYÁ

Esta hipótesis se sustenta en la situación que atraviesan los restaurantes abandonados en el antiguo Paseo de la Restauración, en el recinto ferial de la Casa de Campo. Lo que hace apenas un lustro era una referencia de la gastronomía, ahora es un nido de suciedad e inseguridad, refugio de familias de rumanos gitanos que se han apoderado de los inmuebles. Pero la problemática, más allá de la usurpación de estos edificios municipales, es el peligro que planea en la zona. En solo un mes, el restaurante Guipúzcoa ha ardido en dos ocasiones, quedando sus dos estancias completamente arrasadas. Si bien los okupas (una familia con una mujer embarazada) pudieron escapar ilesos, en el último suceso hubo que atender por intoxación de humo a tres policías que comprobaban si había alguien dentro.

Presupuesto sin ejecutar

Los toreros insisten en que en el mismo momento en el que ellos se vayan del Batán, ocurrirá lo mismo que en restaurantes como el Guipúzcoa o Currito. «No hace falta ser muy listo para saber qué pasará con esta nave cuando esté sin uso», dice Carlos de Mendoza, un novillero habitual de la escuela, mientras los asistentes entrenan en el interior del espacio. Él y sus compañeros creen que ocurrirá lo mismo en las oficinas y en los lavabos, también bajo techo.

Fuentes muncipales detallaron a este periódico que aún no saben qué uso le darán a las instalaciones cuando se produzca el desalojo. De hecho, la Venta del Batán no ha tenido otra utilización que la de escuela taurina, con o sin animales, como ocurre desde hace años. Lo cierto es que esta incertidumbre e indefinición es lo que también acompaña a los locales de restauración. Aunque el Ayuntamiento prometió en 2016 una partida de 30 millones de euros para abordar una renovación integral, el verano pasado descartó esta opción y anunció un «recorte muy severo»; «Hay otras prioridades, dijo el coordinador general de la Alcaldía, Luis Cueto.