Madrid

Madrid celebra una Oktoberfest «olímpica»

El Barclaycard Center será hasta el domingo la sucursal cervecera de Múnich con un lleno hasta la bandera

Ruth Beitia y Marcus Waltz, ayer, en la inauguración de la feria
Ruth Beitia y Marcus Waltz, ayer, en la inauguración de la feria - ISABEL PERMUY

Tres ediciones han bastado para que Madrid sienta como propia la más importante fiesta cervecera del mundo. La Oktoberfest alemana regresó anoche al Barclaycard Center para hacer las delicias de los amantes de la cerveza y la gastronomía bávara en una réplica gigante de la carpa que se instala cada otoño en el Theresenwiese de Múnich. Un total de 4.500 metros cuadrados, con 450 mesas y 950 bancos dispuestos alrededor del escenario principal, a los que solo es posible acceder con reserva previa. El lleno absoluto está garantizado a lo largo de todo el fin de semana.

Una edición «olímpica» que fue inaugurada ayer con la presencia de los medallistas españoles en Río 2016 Ruth Beitia y Marcus Waltz. La saltadora de altura y el palista, ambos oros en los pasados Juegos, fueron los encargados de la apertura del barril, la ceremonia que escenifica el estreno del primero de los toneles de cerveza que se consumirán durante la feria.

Según sus organizadores, Madrid puede presumir de ser una de las pocas ciudades del mundo que celebra la auténtica Oktoberfest a «imagen y semejanza» de la que se hace en Múnich desde hace más de 200 años. Para ello, es imprescindible cumplir con una norma fundamental: que la cerveza cumpla con los más altos estándares de la Reinheitsgebot. Se trata de la ley de pureza –decretada en 1516 por Guillermo IV de Baviera–, que estipula que esta bebida no puede contener más ingredientes que agua, malta, levadura y lúpulo. A ella se suma que, para su uso en Oktoberfest, tiene que tener un mínimo del 6% de alcohol y estar elaborada dentro de los límites de la ciudad de Múnich.

Los 25.000 asistentes previstos para los próximos tres días pueden estar tranquilos: «En Madrid se sirve auténtica Paulaner OktoberfestBier traída de Múnich, hecha especialmente para la ocasión», aseguran los organizadores. Y, para acompañar la bebida, qué mejor que degustar alimentos típicos de Baviera, elaborados por los establecimientos Mallorca. Entre ellos, no faltan el surtido de entrantes fríos y calientes de cerdo y ave; el tradicional codillo, acompañado con chucrut y puré de patata; así como una amplia variedad de salchichas como la Bockwurst, Bradtwurst o Nurnberger, junto a los tradicionales panes alemanes. Y, de postre, los más golosos pueden escoger entre lo mejor de la pastelería germana, como la tarta selva negra, la de chocolate o la apfelstrudel de manzana, que pondrán el broche de oro a un menú más o menos contundente que elaborarán al gusto.

Y, para crear ambiente, un gran escenario musical traslada a los asistentes por unas horas a la auténtica fiesta del lúpulo de Múnich, con una decoración cuidada al detalle y una mezcla de ritmos tradicionales e internacionales.

En la última edición se ocuparon unas 2.000 mesas y los 25.000 asistentes consumieron cerca de 100.000 litros de cerveza. Si quiere disfrutar de esta popular celebración, aún está a tiempo, pero dése prisa, apenas quedan entradas (precios, desde 24 euros por persona).

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