Madrid

La novia del presunto descuartizador de Majadahonda: «Soy consciente de que la enfermedad de Bruno puede llevarle a eliminar a una persona»

Ha asegurado ante el tribunal que la semana del 1 de abril, fecha en que fue asesinada la segunda víctima, apenas vio a su novio, cuando siempre lo hacían a diario porque «estaba haciendo un trabajito»

El presunto descuartizador de Majadahonda, Bruno Hernández Vega(d) junto a su abogado Marcos García Montes
El presunto descuartizador de Majadahonda, Bruno Hernández Vega(d) junto a su abogado Marcos García Montes - EFE

Bárbara Gabriel, pareja de Bruno Hernández, presunto descuartizador de Majadahonda, ha declarado esta mañana entre sollozos: «Soy consciente de que su enfermedad puede llevarle a eliminar a una persona». También ha asegurado que la semana del 1 de abril apenas vio a su novio, cuando siempre lo hacían a diario porque «estaba haciendo un trabajito».

Así lo ha manifestado en la segunda sesión de la vista oral que se celebra contra el acusado de matar a su tía Liria Hernández a partir del 13 de abril de 2010 y a su inquilina argentina la noche del 1 de abril de 2015. Después, destruyó los cuerpos en una trituradora y se deshizo de los restos.

«Nos vimos el 5 de abril en su casa de Móstoles, la noche que me quede embarazada. Me dijo que estaba cansado», ha explicado ante la sala la mujer, de nacionalidad polaca, a preguntas del Ministerio Público. «Yo insistía en quedar, pero me decía que no podía porque estaba haciendo un trabajo. Yo sabía, por los WhatsApp que me enviaba, que no estaba bien de salud, que pasaba algo», ha contestado a la fiscal.

«Le preguntó qué actividad realizaba, si estaba haciendo algo ilegal?», le ha interpelado. «Estaba preocupada porque me parecía raro que no estuviera cerca de mí. Y lo de ilegal es porque cada vez que le decía que estaba mal, el se asustaba por si llamaba a la Policía y le ingresaban en un psiquiátrico», ha precisado.

En uno de ellos se conocieron cuando ambos estaban internados, aunque su relación comenzó en diciembre de 2014. La hija que tienen en común nació el 2 de enero de 2016. Su testimonio, parte del cual ha transcurrido entre sollozos, ha sido ignorado por el procesado, salvo en momentos puntuales. Por ejemplo, cuando le han preguntado si conocía a su tía, detalló lo buena persona que era, aunque, por desgracia «esta enfermedad le destroza la vida». Y también cuando dijo que la madre de Bruno «desde hace más de un año no va a verle». En ese momento él, que se sienta de lado, ha parecido emocionarse. A día de hoy, siguen juntos y ella quiere formar una familia con él cuando recobre la libertad. El acusado la ha mirado fijamente a la entrada en la sala y a la salida de su testimonio, realizado tras un biombo.

«Me preguntó como recuperar las imágenes»

También han declarado dos trabajadores de la estación del AVE Atocha-Renfe. «El 6 de abril a las 7.30 horas Bruno, que llevaba una trolley, le preguntó que cómo podían recuperarse las imágenes que se grababan si él no había dado su autorización». Así lo ha precisado Gema Fernández, encargada de atención al cliente. Su compañero, Víctor de Gustín, factor de Renfe, ha dicho que le dijeron que tenía que ir a pone una denuncia en comisaría y ordenarlo un juez.

Por último, ha comparecido el testigo protegido que manifestó a los investigadores que vio sacar al procesado tres o cuatro sacos de basura grandes a las 4.30 horas la madrugada de 5 de abril. «Me llamó la atención porque no las arrojaba a los contenedores de la urbanización. No le di importancia hasta el día siguienete, cuando vi a la Guardia Civil».

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