Lola Flores con el poeta cubano Roberto Cazorla, en 1974, antes del espectáculo en Florida Park
Lola Flores con el poeta cubano Roberto Cazorla, en 1974, antes del espectáculo en Florida Park - ABC

Las noches locas de Julio Iglesias y Lola Flores en el Florida Park

El histórico recinto, que ultima su reapertura, se convirtió en el rincón favorito y exclusivo de los grandes artistas de la época

MadridActualizado:

Hubo un tiempo en que la línea divisoria entre el día y la noche se dibujaba en las salas de fiestas de Madrid. Lujosos locales, como Pasapoga o Cleofás, que se convirtieron en la guarida nocturna de la farándula y el jolgorio, de un tipo de diversión que consistía en ver y dejarse ver para no perder popularidad. Un privilegio diario para la clase alta al que podía acceder casi cualquiera en una ocasión especial, siempre que su vestimenta fuera acorde al sitio.

El Florida Park fue desde sus orígenes, en los años 40, ese rincón exclusivo que frecuentaba Lola Flores, Julio Iglesias o Rocío Jurado, pero también Ava Gadner, Tina Turner o Grace Jones, entre otros «adictos» a la noche. También fue el punto de partida de carreras artísticas como la de Miguel Bosé. Allí debutó el 26 de abril de 1977 con sus padres Luis Miguel Dominguín y Lucía Bosé, entre el público. Fue también su bautizo televisivo en un programa de TVE dirigido por José María Íñigo -«Esta noche...fiesta»- que lanzó al Florida Park al estrellato. La televisión multiplicó la popularidad de este espacio hasta límites insospechados. Las invitaciones para ir como público al programa, gratuitas, llegaban a venderse en el mercado negro por 5.000 pesetas de la época. Todo el mundo quería ser partícipe de un espectáculo que dejó momentos gloriosos para la memoria colectiva.

Lola Flores protagonizó allí uno de los más sonados con la pérdida de un pendiente en plena actuación. «¡Ojo! ¡Ese pendiente es de los buenos y yo de aquí no me muevo hasta que se busque y se encuentre!», dijo interrumpiendo a la orquesta y a José María Íñigo. Cantaba «Pena, penita, pena» y el pendiente salió volando en un giro brusco. Apareció diez minutos más tarde. «Señores, ahora ya puedo seguir cantando. Es que era de los buenos», dejó como anécdota para la posteridad. Los años 70 fueron su época dorada. En las noches sin cámaras, el escritor Antonio Gala hacía uso de su reservado. En su histórico cartel aparecían nombres como Ray Charles, Tina Turner, Liza Minelli, Plácido Domingo o Montserrat Caballé. Como dato curioso, Serrat, junto con el Dúo Dinámico, fue gerente de la sala durante algún tiempo.

Escenario para la política

Su escenario de bombillas plateadas y lámparas de araña acogió varias galas de fin de año, fiestas privadas, bodas y eventos de todo tipo. Allí se celebró, por ejemplo, el primer sorteo de la lotería Primitiva el 18 de octubre de 1985. También fue escenario político de actos de Alianza Popular y de campañas electorales del PP.

Todo ello en un edificio cuyo origen se remonta al siglo XVII y a los «caprichos» que Fernando VII encargó al arquitecto Isidro González Velázquez levantar en El Retiro. Entre ellos estaba la Casa del Contrabandista, lugar que ocupa el Florida Retiro, construcción, levantada sobre una noria de sangre -movida por un animal-, que fue un laboratorio micrográfico a partir de 1860.

Su vida dedicada al ocio comenzó en 1926, cuando se inauguró el salón de té «Viena Park». Allí se instaló uno de los primeros teléfonos públicos de la capital en 1928. El espacio no tomaría el nombre de «Florida» hasta 1942, cuando pasó a depender del Hotel Florida de Callao, hoy desaparecido.