Madrid

Monte de Piedad: Más de tres siglos de empeños en Madrid

La «empresa» más antigua de la capital celebra sus 314 años con una puja con más de 160 piezas y una muestra de curiosos documentos

Varias joyas que saldrán esta tarde a subasta
Varias joyas que saldrán esta tarde a subasta - BELÉN DÍAZ

Ajuares de novia, lencería, sedas para comerciantes, juegos de porcelana, cuberterías, colchones, abrigos, papel para escribir, lavadoras, máquinas de coser, de escribir... Y hasta los trajes de los domingos. «La gente los desempeñaba los viernes, que era el día que cobraban, para ir a misa y salir a pasear, para volverlos a empeñar el lunes». Así lo explica a ABC Gema Yenes, subdirectora del Monte de Piedad de Madrid, una institución que acumula más de tres siglos de historia: 314 que cumplirá este sábado.

Con motivo de su aniversario, hoy a las 17 horas en la Casa de las Alhajas, se celebrará una subasta extraordinaria en la que saldrán a la venta más de 170 joyas históricas y exclusivas de grandes firmas (la más cara es una sortija con un zafiro violeta de Ceylan con un precio de salida de 25.000 euros), así como piezas vintage desde 60 euros. Aprovechando la efeméride ese expondrán documentos curiosos y de gran valor sobre los orígenes de esta institución.

Esta entidad privada, considerada por la revista Forbes como la «empresa» más antigua de Madrid y la segunda de España después de Cordoníu (1551), forma parte de la Fundación Obra Social y Monte de Piedad, sin ánimo de lucro, que ha ido evolucionando a medida que lo ha hecho la sociedad.

El Monte de Piedad, en su sede de la plaza de las Descalzas, comenzó bajo el patrocinio de la Casa Real: con las donaciones de las monjas del vecino convento de las Descalzas Reales, fundado por Juana de Austria, que ingresó en él al enviudar. El Padre Piquer las convenció para que hicieran donaciones para las ánimas del purgatorio a cambio de rezar por ellas. De este modo, se fueron consiguiendo fondos para pagar a quien dejaba algún bien objeto en prenda. El Padre Piquer, franciscano y capellán del citado convento, se inspiró en el Monte de Piedad de Roma y en el de Bolonia, de los que tuvo conocimiento a través de otros religiosos.

El de Madrid nació en 1702. Su objetivo: combatir los abusos de la usura. Es uno de los más antiguos del mundo en activo y el de mayor volumen de negocio. Hoy en día su objetivo sigue siendo el mismo: obtener financiación inmediata a bajo interés (entre el 5 y el 8,5%) sobre joyas y alhajas de oro, objetos ornamentales de plata y relojes de acero, una de las novedades que han introducido. Con ello, logran un préstamo inmediato (otorga el 80% del valor una vez tasado) por los gemólogos.

De la seda o ajuares se ha pasado a depositar joyas y platería, dice la subdirectora de la entidad

«Se ha vuelto a los orígenes. Facilitar el crédito a la gente que no tiene acceso al mismo, cono ocurre con los profesionales independientes», recalca Yenes. El funcionamiento es el siguiente: se lleva una pieza, se tasa y se concede el dinero. En cualquier momento se puede recuperar o renovar el crédito, un extremo que lleva a cabo el 95% de los clientes. Para ello, disponen de doce meses, más otros dos adicionales de margen. Si en un plazo de 15 meses no han recuperado la joya o renovado el crédito, este se podrá subastar o en caso contrario se realizar otra renovación por un año más.

Si al final en la puja la alhaja alcanza un precio mayor al del crédito, el importe sobrante se le da la propietario de la pieza, una vez descontados los gastos. El récord se alcanzó el 9 de marzo de 2016 con un reloj Patek Philippe. La joya salió con un precio de 4.000 y se multiplicó por 60, siendo adjudicada por 240.000.

«Ahora la gente deja sus joyas en verano para poder irse de vacaciones y las recupera luego; también recurren a nosotros para hacer frente a los gastos extras de Navidad y Reyes», recalca Yanes.

Los más de 300 años de historia de esta entidad dan para mucho. Tanto, como que el búnker donde se acumulan, a través de un sistema robotizado, más de 150.000 piezas de 70.000 clientes, se utilizó para que se refugiara la población de los bombardeos de la Guerra Civil. «Nunca faltó nada».

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