El monumento a Alfonso XII, en el estanque grande del Retiro, aún en rehabilitación, abrirá en primavera - MAYA BALANYÁ

El mirador del Retiro retrasará su apertura hasta la primavera 2018

El Ayuntamiento de Madrid justifica la demora por la «compleja» tramitación del contrato de gestión y porque la rehabilitación terminará en diciembre

MADRIDActualizado:

La esperada apertura de la torre mirador del Retiro, prevista para el pasado julio, se retrasará, al menos, hasta la próxima primavera. El departamento de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Madrid comenzará a finales de este mes la segunda parte de la restauración del conjunto ornamental del monumento y de la torre de 20 metros, situada frente al estanque grande del parque, bajo el pedestal de la estatua ecuestre del Rey Alfonso XII, obra de Mariano Benlliure.

Dos filas de columnas jónicas en forma de hemiciclo rodean la figura del Monarca. En el friso de esta arcada aún se identifican los escudos de cuarenta y nueve provincias españolas labrados en piedra caliza de Novelda, un material que se encuentra muy dañado por la humedad y el paso del tiempo.

Los trabajos de consolidación, reparación y restauración del hemiciclo norte, que costaron 60.000 euros provenientes de las Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) de 2016, comenzaron en enero y ya han concluido. Sin embargo, las obras de mejora del hemiciclo sur y del mirador arrancarán el próximo 28 de agosto y se prolongarán durante tres meses. El presupuesto para acometer esta rehabilitación es de 198.001,67 euros, impuestos incluidos, tal y como consta en el expediente de contratación consultado por este diario.

Según el plazo de ejecución establecido en el contrato, los arreglos podrían estar terminados en diciembre, aunque este «secreto» mirador no se abrirá al público general hasta que se decida cómo se organizarán las visitas. Según explicaron a ABC fuentes del área de Cultura y Deportes, «se está diseñando el plan de autoprotección y se sacará a concurso la gestión de las entradas al mirador».

Plazos

La demora se debe, según se excusan desde el Consistorio, a que en vez de licitar un contrato menor, se están redactando los pliegos del concurso público para adjudicar a una sola empresa la gestión de las visitas de varios espacios de Madrid además de la torre mirador del Retiro. «La tramitación de este tipo de contratos es más compleja y por ello se han tenido que retrasar todos los plazos», justifican.

El origen de este monumento se remonta a 1887, cuando las Cortes le propusieron a la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena erigir un monumento dedicado a su esposo, fallecido a los 27 años enfermo de tuberculosis.

El arquitecto elegido para dirigir el proyecto, financiado por suscripción popular, fue José Grases Riera. El barcelonés propuso que se levantara el monumento en El Retiro, sobre el antiguo embarcadero, en vez de en la plaza de la Armería, situada entre la Catedral de la Almudena y la fachada sur del Palacio Real, como se había pensado en un principio.

Museo en el interior

En mayo de 1902 se colocó la primera piedra en presencia de Alfonso XIII, que con solo 16 años tuvo que heredar el trono. No obstante, la inauguración no se celebró hasta 20 años más tarde, el 3 de julio de 1922. El arquitecto catalán no pudo ver su obra completa, ya que falleció en 1919 y le tuvo que sustituir Teodoro Anasagasti.

Desde entonces, el mirador, salvo contadas excepciones, ha permanecido cerrado. En verano de 1987 se abrió por primera vez al público tras una importante rehabilitación. El proyecto de acondicionamiento y restauración del conjunto fue dirigido por el arquitecto jefe de la Sección de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Madrid, Joaquín Roldán.

En el interior de la sala acristalada, a la que se asciende por el interior de la torre, se descubre una panorámica de 360 grados sobre el mayor estanque del parque. En ella se instaló, además, un pequeño museo con grabados de la vida del Monarca homenajeado. La entrada era gratuita, sin embargo, el proyecto de visitas no duró demasiado.

El presupuesto inicial para levantar el monumento ascendía a 3.680.012,32 pesetas. Aunque finalmente sólo se logró recaudar 2.718.152,58 pesetas. El monumento comenzó a construirse rápidamente, pero la suscripción popular, que cuya cuota inicial era de una peseta, no alcanzó -aunque después se subió- el cálculo original.

En 1908, se consiguió que el Senado y el Congreso consignaran en sus respectivas cuentas la contribución necesaria para terminar las obras: 75.000 pesetas. Los trabajos permanecieron paralizados hasta que el nuevo presidente del Gobierno, José Canalejas, pudo reorganizar las arcas españolas y atajar el déficit para dar salida al prometido homenaje.

Con estos recursos, además de las donaciones particulares de la nobleza, se logró hacer frente a los gastos, que, además, habían aumentado mucho como consecuencia de las guerras. Fruto de esos problemas financieros, los leones heráldicos postrados en las escalinatas, a modo de centinelas de Alfonso XII, se fabricaron en piedra en vez de en bronce fundido como se había previsto.

Piezas perdidas

La acción corrosiva de la climatología de Madrid desdibujó sus fauces, por lo que el Ayuntamiento decidió en 2000 sustituirlos por unos ejemplares en metal. Tras unas importantes obras de mejora, que se prolongaron 22 meses y costaron 145 millones de pesetas, los animales se retiraron y ahora descansan a buen recaudo en el depósito municipal.

El monumento contaba originalmente con más piezas de decoración, esculturas y jarrones. Entre ellas destacan las cinco efigies de ángeles que coronaban las cúpulas del hemiciclo norte y sur. Éstas y otras piezas de bronce de mayor valor desaparecieron tras la devastadora Guerra Civil.