Madrid

El miedo de los vecinos desalojados por el derrumbe de Lagasca: «El Ayuntamiento debió actuar antes»

El inmueble sufrió otro derrumbe hace 20 días, en el que murió un obrero; fueron desalojados un centenar de personas

Varios vecinos, cargados con maletas, abandonan sus casas en la calle de Lagasca
Varios vecinos, cargados con maletas, abandonan sus casas en la calle de Lagasca - MAYA BALANYA

Un centenar de vecinos del de la calle de Lagasca, 46, en pleno barrio de Salamanca, fueron desalojados el martes de sus casas por riesgo de derrumbe en un edificio, tras desplomarse parte de su estructura. Veinte días después de que muriera un trabajador en un primer colapso, los bomberos del Ayuntamiento de Madrid, en colaboración con el Samur Social, evacuaron por prevención siete edificios colindantes; cuatro al completo en esta vía y otros tres, parcialmente, en la calle de Goya. Solo nueve de los afectados aceptaron el realojo en un hotel.

El edificio, en rehabilitación desde hace meses y con todas las licencias en regla, estaba acordonado y a la espera de su demolición desde que el pasado 8 de noviembre muriera sepultado un obrero por el derrumbe de cinco forjados interiores. Fueron los propios vecinos, alertados por un «fuerte estruendo», los que avisaron –en torno a las 10 horas– a los servicios de Emergencias. Una vez analizado, los técnicos municipales comprobaron daños en su estructura y decidieron agilizar el derrumbe. Como prevención, fueron desalojadas las viviendas y comercios de los números 48, 33, 35 y 37 de Lagasca y, parcialmente, los portales 25, 27 y 29 de Goya. Según fuentes del Samur Social, regresarán progresivamente a sus casas en un plazo de entre cinco días y una semana, si bien podrán reducirse los plazos.

El principal problema para la demolición es la enorme grúa ubicada en el interior. Anclada a varios de los edificios anexos, existía un riesgo «importante» de que venciera en el caso de repetirse el colapso. Su desmontaje, que comenzó ayer por la tarde y terminará hoy, es el primer paso para el derribo definitivo. «Una vez lo quitemos, todo será mucho más fácil y rápido», apuntaron desde el Consistorio. La calle de Lagasca permanecerá cortada mientras se desarrollen los trabajos en el inmueble afectado.

«Estábamos en vilo»

Los vecinos, a cuenta gotas, abandonaron sus casas con resignación y cierta desolación, provistos de maletas. Muchos de ellos, según denuncian, se temían lo peor desde el accidente de hace veinte días. «Estamos en vilo desde hace dos semanas, no sé por qué se ha hecho ahora y no en un primer momento», declaró uno de los afectados.

El denominador común, en cambio, fue la premura para recoger sus enseres. «Ha sido muy deprisa, solo hemos podido coger medicinas y algo de ropa; si pasó hace tiempo, se podría haber avisado antes», explicó otro. Al lugar del suceso se desplazaron el edil de Seguridad, Javier Barbero, y la portavoz del grupo popular, Esperanza Aguirre, que denunció la demora en la actuación y el perjuicio a los comerciantes.

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