Madrid

Manuela Carmena no está para ferias

El Ayuntamiento de Madrid pone trabas a los trabajadores ambulantes pero facilita la instalación a los colectivos sociales

Los feriantes de Barajas, que aún no han podido montar sus atracciones
Los feriantes de Barajas, que aún no han podido montar sus atracciones - BELÉN DÍAZ
TATIANA G. RIVAS / M. R. DOMINGO - @abc_madrid Madrid - Actualizado: Guardado en:

Ni tren de la bruja, ni coches de choque, ni churrerías, ni los clásicos divertimentos que durante más de 40 años han dado vida a las fiestas de Arganzuela. Por segundo año consecutivo, el Gobierno de Ahora Madrid ha vuelto a poner la zancadilla a los feriantes que se encargaban de la festividad de la Natividad de la Virgen del Puerto, comúnmente llamada La Melonera, y que este año se celebra del 6 al 20 de septiembre.

El pasado jueves, cuando comenzaban las fiestas, la concejal del distrito, Rommy Arce, daba a conocer a los vecinos que no habría atracciones en el recinto ferial del Paseo de la Chopera mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial del Ayuntamiento. El contrato había quedado nuevamente desierto.

«No sabemos por qué no se han presentado; se había aceptado casi todo lo que pedían los feriantes y el cálculo de la tasa era mucho más favorable para ellos. Igual han encontrado otra feria más rentable para estos días», comunican desde la Junta.

En el otro extremo, la parte afectada, la Asociación Industrial de Feriantes de la Comunidad de Madrid (Asinfa), ofrece una versión diferente y desmiente al Consistorio: «Eso no es verdad. Nos han pedido un canon que no podíamos pagar, nos han reducido el número de días para la actividad de las atracciones y no nos dejaban poner ninguna para adultos».

De 24 a 7 atracciones

Desde Asinfa explican que con el Partido Popular en Madrid pagaban 25.000 euros y se les permitía colocar 24 atracciones durante diez días, «las que nosotros sabíamos que funcionaban bien», añaden. Entonces sí salía rentable, teniendo en cuenta los elevados gastos que tienen que asumir estos trabajadores ambulantes entre impuestos, seguros, revisiones y salarios. Con el Gobierno del cambio no salen las cuentas. El canon es de 16.300 euros al alza por cuatro días de actividad y siete atracciones infantiles.

«Nos han sustituido por las asociaciones vecinales. Han metido las que ellos querían. Nos reunimos con el Ayuntamiento en julio. Les dijimos que no podíamos pagar a 25 euros el metro cuadrado, pero alegaron que no podían cargar mucho el parque y que no modificarían el presupuesto. La justificación a la prohibición de instalar atracciones de adultos fue que querían poner un huerto» manifiestan desde Asinfa.

Esta situación no es aislada. Han perdido las fiestas de Vicálvaro, las de San Fermín y las de Usera, estos dos últimos, también responsabilidad de Arce. «La concejal dijo en un Pleno del distrito que no le gustaban los cacharritos, literal. Les llamaron la atención PP y Ciudadanos por la pérdida de empleos que suponía», trasladan los feriantes.

Más de 60 familias afectadas

Ayer, apenas un día antes de que comenzasen las fiestas del barrio de Barajas, los 25 feriantes que iban a desplegar sus atracciones para los festejos seguían paralizados. Mientras las casetas de las asociaciones vecinales y de los partidos políticos ya estaban totalmente instaladas, sus camiones continuaban aparcados, a la espera de que la Junta diera el «ok» y levantara el veto que les impide desde este miércoles desplegar sus barracas.

«Hace dos meses que ganamos el concurso público y ya hemos presentamos los papeles en la Junta del distrio. Llevamos muchos años viniendo y nunca nos había pasado esto. Nos están tratando fatal», se queja uno de los feriantes, que no quiere dar su nombre por miedo a las represalias. «Los nuevos dirigentes no quieren hablar y solo nos ponen trabas. Hay mala fe política», considera. Otros años, según indican, montaban las atracciones al tiempo que revisaban los permisos.

Sus mayores temores tienen que ver con que la revisión de los permisos se relentice tanto que, cuando les permitan montar las barracas, sea demasiado tarde. «Tardamos dos días en montar las atracciones. Esto no se puede improvisar, necesitamos tiempo para levantarlas con todas las medidas de seguridad. Nos están obligando a marcharnos», dice, con impotencia.

«No hay que mezclar las ideas políticas con nuestro trabajo. Nosotros nos hemos presentado a concursos públicos, los hemos ganado y solo queremos hacer nuestro trabajo. Esto es nuestra vida», se lamenta.

La festividad que más preocupa a este colectivo es San Isidro. Este año tampoco pudieron montar porque ni siquiera les atendió el Ayuntamiento. Manuel Gálvez es el feriante más afectado por estas nuevas restricciones. Tiene cinco atracciones. San Blas ha sido su vía de escape al no montar en La Melonera, donde también le han duplicado el precio por situado. «Ahora hay más opciones para montar en otro lado, pero para el patrón de Madrid más de 60 familias se quedan sin pan. En San Isidro no hay alternativas», advierte.

Los afectados piden cordura a la Administración y, sobre todo, que de cara al próximo San Isidro les escuche. Solicitan una bajada de precios como mantenía la anterior Corporación y que permitan la instalación de aparatos para mayores. «Que no se pueden instalar 50 feriantes, pues por lo menos que den trabajo a 30», reclaman desesperados.

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