Varios manteros exponen su mercancía ayer en la Gran Vía. - MAYA BALANYA

El «top manta» se desmadra

La venta ambulante en Centro trae de cabeza a los comerciantes: «Esto ya es horrible, estamos peor que nunca». Las actuaciones policiales también crecen

MADRIDActualizado:

Desde Gran Vía hasta el final de la calle de las Carretas, pasando por Preciados y la Puerta del Sol, existe una conurbación de puestos de venta ilegales que ha convertido al centro en un zoco. El «top manta» no es, desde luego, ninguna novedad; pero sí vive en estos momentos su momento de mayor implantación. Así lo denuncian los comerciantes y lo confirman los datos policiales, que hablan de un alza de intervenciones policiales por esta lacra.

Paloma de Marco, presidenta de Apreca, que aglutina a comerciantes de las calles del Arenal, Preciados y Carmen, afirma que la situación actual es «muy grave». Con la llegada del buen tiempo, hay más gente en la calle; ello, sumado a la temporada de rebajas, son el caldo de cultivo óptimo para esta práctica ilegal. Esta pequeña empresaria regenta un despacho de loterías en la misma Puerta del Sol: «Este verano está siendo horrible. Por las noches, cuando cierro mi negocio, no puedo ni salir debido a que los manteros lo tienen todo colapsado».

Reclama mayor cooperación institucional: «Es verdad que se trata de un problema de venta ambulante y ocupación del suelo público y, por tanto, de tipo municipal; pero si hubiera más coordinación entre administraciones, se conseguiría solucionar. Las instituciones no hablan entre sí pero yo pago mis impuestos».

La situación es aún más hiriente en esta época de rebajas: «Ahora hay unos precios estupendos. Las tiendas ofertan, por ejemplo, buenos bolsos por 40 euros; pero los vendedores ilegaleslos venden a ese precio o menos y encima son falsos o robados», denuncia.

El gerente de Apreca, José Luis de Lucio, insiste en que la problemática es «notable» ya que «hay muchísimos manteros y parece que les va bien, porque en verano se multiplican y ya están desde las 10 de la mañana». Culpa de esta situación a la Policía Municipal: «Normalmente hay muy poca vigilancia y solo actúan como pastores [ahuyentándolos], no realizan acciones contundentes». De Lucio denuncia la «pasividad del Ayuntamiento» y asegura que ya se ha demostrado que existen medidas efectivas para evitar esta gran afluencia de manteros, «tal y como se hizo durante la Navidad». Exige que se mantenga este plan durante todo el año y que se persiga a las mafias que los organizan.

Los propietarios de Sport 2000, en la calle de Preciados, se oponen a la presencia de los manteros e insisten en que están «abandonados por el Consistorio»: «La zona es un escaparate nacional del comercio y la aglomeración de manteros da muy mala imagen». Explican que en su calle hay entre 50 y 75 de estos individuos. «Esto parece un circo. Además de hacernos competencia desleal, dificultan la realización de los trabajos habituales del comercio» mientras que el Gobierno municipal «no hace nada».

Los datos de la Policía Municipal indican esa tendencia al alza. El número de intervenciones ha ido creciendo en los cinco primeros meses del año con respecto al mismo periodo de 2016: enero (en época de rebajas), abril (Semana Santa) y mayo (el mes festivo de Madrid) registraron picos, con 602, 801 y 829 actuaciones de los agentes en venta ambulante ilegal en la capital; frente a las 561, 764 y 746 de esos meses del año pasado. También han crecido las denuncias a «lateros».

Florencio Delgado, presidente de la Federación Madrid Centro, ha acabado cansado del asunto: «Los que se tienen que preocupar por esto, que son los políticos, no lo hacen. Es un desastre cómo está funcionando la zona centro. Un desastre absoluto. Campan de forma rotunda y total y cuando amplíen las aceras de la Gran Vía lo único que van a conseguir es dar más facilidades al top-manta».

El punto de vista de los turistas no es muy diferente al de los comerciantes. Uno de ellos es Pedro, que afirma que es «muy injusto» que los manteros puedan vender su mercancía en la calle sin pagar nada mientras que los comercios no tienen esa oportunidad. «Aunque sean cosas baratas, esto no compensa la mala imagen que dan. Esto no sucede en ningún otro sitio más que en España», remarca.

Sometidos a las mafias

La otra cara de la moneda la ofrecen los propios ambulantes, en su mayoría africanos y que viven sometidos a las mafias que los organizan. «Es la única manera que tengo para conseguir comida y no puedo trabajar en otra cosa», asegura uno de ellos, de origen camerunés, mientras recoge sus mercancías ante el paso de los agentes.

Desde el Ayuntamiento, manifiestan que «la Policía Municipal desarrolla su labor en cumplimiento de las ordenanzas». «Respecto a la venta ambulante, no se han registrado cambios significativos en las intervenciones de los primeros meses de 2017 con respecto a 2016. El tema es complejo, ya que se cruza con exclusión social, así que el enfoque no puede ser exclusivamente policial. Este enfoque ha demostrado a lo largo de los años no ser efectivo y conseguir exclusivamente desplazar los focos de venta. El enfoque debe ser integral y así se está trabajando junto con otras áreas», añaden desde el Área de Seguridad.

El punto de vista del Partido Popular es muy crítico al respecto. Su portavoz adjunto en el Consistorio, Íñigo Henríquez de Luna, indicó a ABC: «Nos parece que, sobre todo los últimos meses, en verano, con la llegada de turistas, esta práctica ha proliferado de forma evidente. Solo hay que darse una vuelta por la zona para constatar la evidencia».

Los populares reclaman que «el Gobierno municipal asuma que hay un problema que afecta, especialmente, a los comerciantes pero también a las personas que venden de forma ilegal, ya que están siendo explotadas por las mafias». «El aumento de los datos de intervención demuestran que, de un año a otro, el problema va en aumento», añade. «El septiembre pasado, la alcaldesa se reunió con el colectivo de manteros, a los que les dijo que facilitaría su inserción laboral. Quizá, Carmena se refería a que los manteros eran bienvenidos a la capital y por eso esta actividad ha proliferado tanto en el centro», sentencia el concejal.