Madrid

Madrid celebra los 80 años de Rouco Varela y sus 40 como obispo

La Almudena acogió ayer una misa en su honor en la que destacó el papel del sacerdocio

Madrid celebra los 80 años de Rouco Varela y sus 40 como obispo
S. L. - abc_madrid Madrid - Actualizado: Guardado en:

El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, destacó ayer el compromiso «personal y pastoral» de los sacerdotes madrileños para santificar al pueblo madrileño. Lo hizo durante la lectura de la homilía de la misa de gracias que acogió ayer la catedral de Santa María la Real de La Almudena con motivo de sus 80 años de vida, 40 de ellos como obispo. «Ochenta años de vida y de fe y cuarenta de ordenación episcopal» detrás de los que se esconde «un torrente inmerecido de misericordia, de perdón y de gracia», leyó ante los presententes.

Cuatro décadas de servicio que, en palabras del cardenal, «abruman y consuelan el corazón, impulsándolo a una acción de gracias que sólo unida a la de Cristo, crucificado y resucitado, siempre actual en el Sacramento de la Eucaristía, se guarda de la tentación de cualquier tipo de vanidad y se convierte en una sentida súplica para que la misericordia del Padre, el amor del Hijo y la gracia del Espíritu Santo no falten nunca hasta el definitivo encuentro con el Señor».

Rouco Varela indicó que su historia está tejida de «gracias internas y externas, pero también de faltas de correspondencia a ese amor infinitamente misericordioso que brota del corazón de Cristo». Entre esas «gracias exteriores» recibidas apuntó a las personas que fueron sus «instrumentos» en momentos y períodos decisivos de esta historia. Asimismo remarcó «el inmenso valor natural y sobrenatural» de aquellos que influyeron en su vida de cristiano y en el despertar y en el «sostén de su vocación sacerdotal»: su familia, su parroquia de Villalba y los centros de formación humana, espiritual, académica y pastoral en los que se «purificó, creció y maduró» dicha vocación.

No obstante, puso el acento en las «extraordinarias gracias» que le fueron regaladas en la forma de la cercanía y colaboración humana, espiritual y pastoral de personas muy queridas y en la celebración de extraordinarios acontecimientos eclesiales. Así, relató que el 31 de octubre se cumplió el cuarenta aniversario de su ordenación episcopal en la catedral de Santiago de Compostela y remarcó la figura del arzobispo Ángel Suquía Goicoechea.

El cardenal indicó que la «experiencia de comunión eclesial», vivida con «creciente intensidad espiritual y pastoral», ha sido también la gracia singularísima» que les ha mantenido y alentado en los veinte años de servicio episcopal a la Archidiócesis de Madrid. «Con los párrocos, vicarios y adscritos al servicio pastoral de las comunidades parroquiales de Madrid nos fue posible llegar a las personas con nombres y apellidos y a las situaciones más variadas de las familias madrileñas con la palabra y la cercanía del Evangelio», concluyó.

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