MADRID ARENA «La absolución de los doctores Viñals es tan repugnante como ellos»

De la Fuente, madre de una de las víctimas del Madrid Arena, considera que «están sucios para siempre por lo que no hicieron»

La madre de Cristina Arce, una de las fallecidas, ayer, en Madrid - EFE

No por esperada, la sentencia sobre el cúmulo de imprudencias que provocó las cinco muertes en el Madrid Arena cayó como un jarro de agua fría sobre las familias de las víctimas, por las bajas condenas. Pero la peor sorpresa llegó con la absolución de los doctores Viñals, a pesar de que el tribunal considera acreditada su «negligente actuación».

«Indignado es poco, entenderlo, imposible... mejor me callo». «Barato sale el riesgo, tanto, que son conscientes de que no arriesgan». «Cuando uno lo ha perdido todo y con una justicia como esta, ¿recurrir?». Así resumía su malestar y su dolor a través de Twitter Ángel Esteban Sanz, padre de Katia. Tenía 18 años en la fiesta de Halloween en la que pereció en 2012. «Te quiero hija, hoy es un día especial por muchas razones, entre ellas tú», empezó diciendo. Ya había anunciado que no estaba preparado para el fallo.

«Los doctores se desatendieron totalmente de Katia, no la reconocieron para realizarle un diagnóstico y no le prestaron ningún tipo de asistencia. Fue atendida por un técnico de ambulancia, ayudado primero por un vigilante de Seguriber, que la trasladó a la enfermería. A este le sustituyó un compañero y, entre los dos, le realizaron correctamente las maniobras de reanimación cardiopulmonar básicas, hasta la llegada del Samur». Así lo dice la sentencia: «No se recuperó y no está acreditado si, cuando llegó a la sala, estaba en parada o había fallecido».

«Es una burla, un insulto, una falta de respeto y una broma», subrayó Isabel de la Fuente, madre de Cristina Arce, en alusión a la sentencia. En cuanto a la absolución de los doctores, «la considera tan repugnante como ellos», que atendieron a su hija y a su amiga Rocío Oña, también fallecida, tras constatar el técnico sanitario Rodrigo Morales que estaban en parada.

«Simón Viñals le realizó un masaje cardiaco [a Arce] y cuando, llegó Morales de la ambulancia con el desfibrilador, pese a ser médico, tuvo que seguir sus instrucciones, pues desconocía su funcionamiento; y, cuando el técnico tuvo que ayudar a su compañero para atender a Katia, Viñals dejó de asistirla por entender que había fallecido», indica el fallo. A Oña la atendió su hijo Carlos, funcionario del Ayuntamiento de Madrid, por lo que no tenía que haber trabajado esa noche: «Le aplicó el desfibrilador y le dio, en principio, ventilación con un ambú, maniobra que cesó antes de la llegada del Samur, ya que entendió erróneamente que había fallecido».

«Sucios para siempre»

De la Fuente recalcó que «lo que se juzga aquí es si fueron bien atendidas, no si hubieran sobrevivido o no». «El nombre de tus clientes nunca quedara limpio; están sucios para siempre por lo que no hicieron», respondió al abogado de los doctores, que se vanaglorió de ello al recoger la sentencia que acredita su «actuación negligente».

El fallo reconoce que el recinto en el que se celebró la fiesta carece de licencia urbanística y de funcionamiento, si bien esas y otras deficiencias no influyeron en la tragedia. A este respecto, la madre de Arce hizo hincapié en que, si el recinto es tan seguro y cumple con la legalidad, que se las den. «Voy a reactivar la recogida de firmas para pedir su cierre al Ayuntamiento hasta que mejoren sus deficiencias. Si no nos hacen caso con 70.000 firmas, a ver si nos escuchan con 500.000», ironizó.

Por último, no le extrañó la absolución del exinspector de Policía Municipal Emilio Monteagudo, a quien se le atribuyó la responsabilidad del botellón exterior y la escasa presencia de efectivos, y que «no sabía nada».

Consulta la sentencia al completo aquí.

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