Un hombre orina ayer entre los setos a media mañana
Un hombre orina ayer entre los setos a media mañana - DE SAN BERNARDO
DENUNCIA

Indignación en avenida de América: «Ese es el urinario de los guarros»

Los vecinos de los números 58, 60 y 66 dicen que cada mañana más de 50 chóferes, muchos taxistas, y algún peatón se alivian

MadridActualizado:

«Parece que algunos conductores tienen un GPS que les conduce hasta aquí, a este rincón de la avenida de América para aliviar sus esfínteres, sobre todo, la vejiga». Eso dice Manuel un residente de la zona afectada por estos chóferes, muchos de ellos taxistas, sin olvidar a los peatones que han escogido ese lugar para hacer sus necesidades. Se trata de una zona ajardinada y un poco apartada situada a la derecha de la A-2, sentido salida.

Los sufridores de esas desagradables visiones –no necesitan salir de casa–, de los malos olores que se incrementan en verano, de la suciedad y manchurrones de pis que dejan a su paso los incívicos son los vecinos de los edificios situados en los números 58, 60 y 66, especialmente los dos últimos. Los bloques están encajonados, con vistas a la A-2, una vía con un solo carril y espacio para que aparquen los residentes.

La indignación es la tónica. «Esta situación la llevamos padeciendo muchísimo tiempo, pero cada vez va a más. Los guarros y guarras –ABC fue testigo de ello– han aumentado en los últimos años. Suelen venir a este urinario y se ponen frente a los setos o a la carretera por la mañana, a partir de las 10 horas. Si te digo que pueden hacer sus cosas medio centenar de personas me quedo corto; a veces hay varios a la vez haciendo pis», recalca José. Por la tarde apenas se les ve porque hay más trasiego de residentes.

En poco más de media hora, tres taxistas, una mujer que iba en una furgoneta, un camionero y un viandante han parado y han orinado. Algunos disimulan y abren la puerta como parapeto; la joven se esconde detrás del vehículo y el transeúnte se adentra entre los arbustos pelados y se pone frente un árbol. Entre la vegetación hay envases de yogures, papel higiénico, botellas y heces humanas.

«Es repugnante. Si les dices algo, encima algunos tiene la cara dura de encararse contigo y decirte que dónde van a ir –"pues entrar en una cafetería, como todo el mundo"–; no se avergüenzan, no», recalca Andrés.

Algunos taxistas utilizan este lugar para comer dentro del coche y después, aliviarse y fumarse un cigarrillo. «No sé cómo tienen valor; el hedor tira para atrás», agrega Manoli. No hace falta acercarse mucho para comprobarlo y eso que no hace calor.

Multas de 751 a 1.500 euros

Orinar en la calle es una infracción considerada grave por la Ordenanza Municipal de Limpieza que sanciona en su artículo 87.1a «el realizar necesidades fisiológicas en vías o espacios públicos». Conlleva una multa de entre 751 euros a 1.500 euros que, en función de los casos, puede condonarse por trabajos sociales.

Sin embargo, «en cuanto estos meones ven un coche de Policía Municipal pasar huyen como alma que lleva el diablo», subraya Esteban. Y es que para ser multados tienen que pillar in fraganti al sujeto. Los residentes están hartos de llamar al 010 y presentar quejas ante la Junta Municipal de Salamanca sin resultado. «En todas las reuniones se aborda el tema. Ahora hemos solicitado que pongan un cartel alertando de la prohibición y la multa», agrega Pepe.

Todos coinciden en la mala imagen que esa práctica acarrea a una zona que está ahora muy descuidada. «Hay baches, escalones destrozas y sin baldosas; los barrenderos son aquí una especie en vías de extinción. ¡Una pena!».