Madrid

La impasible actitud del presunto descuartizador de Majadahonda

Ni pestañeó durante el inicio de la causa por el asesinato de su tía y una inquilina, cuyos cuerpos se sospecha que fueron desmenuzados en una picadora industrial

Bruno Hern√°ndez, conocido como el presunto descuartizador de Majadahonda
Bruno Hern√°ndez, conocido como el presunto descuartizador de Majadahonda - EFE

Este martes está previsto que declare en la Audiencia Provincial de Madrid Bruno Hernández, conocido como el presunto descuartizador de Majadahonda, acusado de matar a su tía y una inquilina cuyos restos mortales aún no han sido localizados, pues supuestamente se deshizo de los cuerpos en una picadora industrial. El lunes, tras más de tres horas para constituir el jurado popular, la vista oral comenzó en una sala completamente abarrotada para proceder a la lectura de los escritos de acusación y defensa.

El acusado, sentado a la izquierda de su abogado, siguió toda la sesión casi sin pestañear, con las manos y los pies cruzados y la mirada al frente, sereno y tranquilo, mientras su defensa aseguraba que «la única prueba es una picadora con una gota de sangre». Su letrado, Marcos García-Montes, tomó la palabra para dirigirse al jurado y defender «la presunción de inocencia» de su cliente tras «una investigación mala de solemnidad» y «cargada de ilegalidades» por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

«La única prueba es una picadora con una gota de sangre», alega la defensa
Tras una intervención algo histriónica que dejó perplejo a parte del público asistente, el abogado dijo que no reconocen los hechos y que su defendido tiene una enfermedad mental grave y que, por eso, «está perdido en el espacio y el tiempo».

Según señala el escrito del fiscal, el acusado mató a su tía Liria en 2010, troceó su cuerpo y lo destruyó en una máquina picadora industrial que tenía en el sótano de la vivienda donde residía su familiar. Meses después del homicidio, Bruno Hernández falsificó un documento por el cual supuestamente su tía le cedía su vivienda de Majadahonda durante 15 años por 18.000 euros. Una casa en la que vivía como inquilina en 2015 Adriana Giogiosa, de 54 años y nacionalidad argentina. El acusado presuntamente la asesinó el 1 de abril de ese año siguiendo el mismo modus operandi.

Despedida repentina

Para hacer creer que aún seguía viva, simuló que se había ido de viaje e introdujo una carta mecanografiada bajo la puerta del establecimiento de comida rápida donde trabajaba en la que se despedía repentinamente. Con el mismo propósito envió mensajes desde el móvil de la víctima a sus allegados para comunicarles que estaba de viaje en Barcelona y que después iría a Europa. Sin embargo, uno de los hermanos de la mujer denunció su desaparición.

El Ministerio Fiscal solicita más de 26 años de internamiento al aplicarle una eximente «incompleta por enajenación mental» ya que padece esquizofrenia paranoide, un trastorno que «distorsiona el enfoque adecuado de la realidad». De ahí que la Fiscalía pida que el acusado cumpla su condena -está acusado de dos delitos de homicidio, un delito continuado de falsedad documental y otro de tenencia ilícita de armas que suman 26 años de prisión- en un centro especializado para someterle a tratamiento.

A primera hora de la mañana dará comienzo hoy la segunda jornada del juicio, que se prolongará hasta el próximo 2 de octubre. Está previsto que el propio Bruno Hernández declare ante el juez. En un principio lo iba a hacer ayer, pero la elección de los miembros del jurado casi copó íntegramente toda la jornada. El juez también interrogará a los familiares de las dos víctimas, es decir, el propio padre del acusado y los hermanos de la argentina Adriana Giogiosa, que fueron los que destaparon el caso con su denuncia.

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