Familiares de Luis Romero Durán, «Luisito», el mismo día de su asesinato - MAYA BALANYÀ / Vídeo: Venganza familiar en el centro de Madrid

Guerra «quinqui» en ChamberíUn tío de «Luisito» fue asesinado a tiros un año después de que él y su clan mataran a su suegro

El crimen se produjo en Móstoles, en octubre de 2016, y es el episodio más desconocido de la «vendetta» a muerte que mantienen desde hace años los Romero y los Fernández

MADRIDActualizado:

Hace años que los Romero se la tenían jurada a los Fernández, y viceversa. Ojo por ojo y diente por diente, la cruenta guerra entre clanes ha dejado ya tres crímenes y un cuarto sin culminar. Ni siquiera el casamiento de dos de sus miembros, Luis Romero Durán, «Luisito», y Yolanda Fernández López, logró revertir una larga enemistad familiar que el pasado viernes, en Chamberí, se cobró su última muerte.

Allí, en el despacho del conocido abogado Marcos García Montes (Fernando el Católico, 3), Luisito; sus padres, María Yolanda Durán Pajuelo y Rafael Romero Merino; y su mujer, definían con la letrada Carlota Garrido los detalles del juicio que debía arrancar ayer contra los cuatro, acusados de asesinar en octubre de 2015 al padre de Yolanda, Juan Fernández San Segundo. Se trata de una familia de «quinquis», en la que algunos miembros han sido investigados por diversos robos y trapicheo de drogas.

Con el clan reunido, los Fernández no dejaron escapar la oportunidad de «vendetta». Los cuñados de Luisito, Guillermo, Javier y Juan, esperaron presuntamente la salida de la familia para tumbarlo a balazos y marcharse a toda prisa en un BMW azul oscuro robado, que apareció quemado poco después en Pozuelo de Alarcón. Al menos, un tiro impactó en la cabeza del joven. La madre, tras abalanzarse sobre el portador de la pistola, sufrió un culatazo en la cabeza; mientras que el padre recibió un puñetazo al intentar atrapar a los asesinos, en paradero desconocido desde entonces. La esposa resultó ilesa.

Con tal panorama, el proceso judicial quedó suspendido. La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid acordó aplazar el inicio de la vista hasta el próximo 13 de junio, ya con solo tres personas sentadas en el banquillo. Ayer, el abogado García Montes alegó a las puertas de la Audiencia Provincial que tanto el Ministerio Público como la acusación particular (compuesta por varios miembros del clan de los Fernández) atendieron «la situación traumática» de los acusados y familiares del fallecido. «Los padres están ingresados en un centro psiquiátrico y su mujer ha huido con sus dos hijos fuera de Madrid, porque está muerta de miedo», señaló.

Este episodio es el último de una guerra que, visto lo visto, no parece tener fin. A los asesinatos ya conocidos de Luis Romero y Juan Fernández -además del intento de homicidio de este último en 2013, cuando trató de acabar con la vida de una de las mujeres de los Romero-, un tío del propio Luisito fue ejecutado en septiembre de 2016 de dos tiros en la cabeza. El hombre, de 46 años, cayó abatido dentro de su coche a la salida de un aparcamiento situado en la calle de Las Palmas, en la localidad de Móstoles.

Aunque nadie fue detenido por aquel suceso, en palabras de García Montes, «todos tenemos en la cabeza quiénes pagaron a los sicarios para llevarlo a cabo». Sin precisar detalles, aseguró que, en el caso de Chamberí, los cuñados de Luisito «han sido reconocidos como supuestos autores por la hermana y los padres». Incluso, señaló que fruto del forcejeo las víctimas tendrían «células epiteliales en las uñas».

El pánico a los Fernández era tal, que Luisito (en libertad bajo fianza desde enero) y su familia vivían en un piso provisional cuya ubicación mantenían en secreto. De nada les sirvió. Ninguna precaución fue suficiente para evitar una venganza que reabre una herida muy lejos de cicatrizar.