Madrid

Fidel Castro y Madrid: la primera vez que el líder cubano pisó Europa occidental tras la revolución

En febrero de 1984 una escala técnica de su vuelo, procedente de Moscú, dejó para la historia la visita relámpago del dictador a España

Castro, González y Ortega, a la salida del aeropuerto de Barajas, en febrero de 1984
Castro, González y Ortega, a la salida del aeropuerto de Barajas, en febrero de 1984 - EFE

«¿Qué habría dicho mi padre -comentó- campesino gallego pobre, que nunca hubiera de imaginar que yo llegaría a Madrid en avión en 1984?». Con esa frase, Fidel Castro fallecido anoche en La Habana–, formalizó el jueves 16 de febrero de hace 32 años la primera visita a España. Era la primera vez que el dictador pisaba Europa Occidental después del triunfo de la revolución cubana hacía un cuarto de siglo. En ocasiones anteriores, sus vuelos entre Moscú y La Habana habían parado para repostar en Shannon (Irlanda), pero sin salir del propio aeropuerto.

Portada de ABC, el 17 de febrero de 1984 tras la visita relámpago de Fidel Castro
Portada de ABC, el 17 de febrero de 1984 tras la visita relámpago de Fidel Castro- ABC

España y Cuba entraron en una nueva etapa de sus relaciones internacionales tras la visita oficial a La Habana de Adolfo Suárez en 1978. El entonces presidente del Gobierno español transmitió a Castro el deseo del Rey Juan Carlos de que visitara España al año siguiente. «Yo quiero ir pronto a España, ¿cuándo es buena época?, ¿cuándo está más bonita?», preguntó en aquella ocasión.

Esa primera imagen llegó seis años después y de una forma peculiar. Casi por sorpresa. El mandatario cubano solo estuvo en Madrid seis horas. La excusa fue una escala técnica de su vuelo, un avión de la compañía Aeroflot en el que había llegado de Moscú, acompañado del dirigente de la Junta nicaragüense, Daniel Ortega. Ambos venían de los funerales de Estado en memoria del dirigente soviético Yuri Andropov. Desde Barajas, Castro mantuvo una conversación telefónica con el Rey –confesó a los periodistas su apuro por no saber cómo tratar a su Majestad– al que invitó a visitar Cuba «siempre fiel isla, que fue la última joya de la Corona y que, en cierto modo, lo sigue siendo», dijo el cubano.

Felipe González, entonces presidente del Gobierno, acudió personalmente a recibir a Castro al Aeropuerto de Barajas. También estuvo el embajador de la URSS, Yuri Dubinin. En encuentro continuó en el Palacio de la Moncloa donde también se desplazó el entonces vicepresidente, Alfonso Guerra. Castro paseó por los jardines y, según las crónicas de la época, se interesó por los perros de la familia. González calificó el encuentro con él de «amistoso y cordial» –ambos se dieron un efusivo abrazo–.

La visita no estuvo exenta de polémica. Cerca de pabellón de Estado del aeropuerto se encontraba una hermana de Eloy Gutiérrez Menoyo –falleció en La Habana, en 2012– , un español y antiguo partidario de Castro, que permaneció encarcelado en Cuba 22 años por crear un grupo armado de oposición. Acompañada de una veintena de cubanos exiliados en Madrid, entre ellos el poeta Armando Valladares, pidió su liberación. Tras la visita de Castro España, Menayo fue liberado en 1986, tras una fuerte presión internacional.

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